Érase una vez un voraz dragón que tenía aterrorizados a los habitantes de un pequeño pueblo a orillas del río Francolí. La bestia devoraba al ganado y cuando no encontraba presa quemaba campos y cultivos envuelto en la furia. Para aplacar su ira, decidieron que cada día se sacrificaría a una persona elegida por sorteo, quien se entregaría al dragón voluntariamente. El fatal destino cayó sobre la princesa Cleodolinda, quien cruzó la muralla para enfrentarse a su muerte. Cuando su fin parecía inminente, apareció un caballero sobre un blanco corcel vestido en brillante armadura. Clavó su lanza contra el dragón y lo mató, salvando así a la princesa. De la sangre derramada creció un rosal y una hermosa tradición, cada 23 de abril. Dicen que el escenario donde tuvo lugar esta leyenda es el Portal de Sant Jordi, uno de los sitios más populares que ver en Montblanc. El caballero andante no es otro que el santo patrón de Cataluña, mito medieval cuyo origen se encuentra en este pueblo del interior de Tarragona.

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¿Merece la pena visitar Montblanc?
Localizada a poco más de 100 km de Barcelona ciudad, esta villa ducal está declarada como Conjunto Monumental y Artístico. Con un entramado de callejuelas empedradas y una bien conservada muralla medieval, Montblanc es uno de los lugares imprescindibles que ver en Tarragona provincia. Además de su incuestionable encanto, muy cerca se localizan joyas como el monasterio de Poblet, Patrimonio de la Humanidad, o el parque natural de las Montañas de Prades. ¡Una escapada ideal!
Si te he convencido, a continuación te cuento cuáles son los lugares imprescindibles que visitar en Montblanc, ¡esos que no te los puedes perder! Como siempre, al final del artículo te pongo recomendaciones gastronómicas de dónde comer en Montblanc, con el enlace del local a Google Maps.

Cómo llegar a Montblanc.
Ubicado a solo 34 km de Tarragona capital, la forma más rápida de llegar es en coche (media hora por la A-27); también hay tren regional a la estación de Montblanc (1 hora). Desde Barcelona queda un poco más lejos, a hora y cuarto en coche o casi 2 horas en tren, tomando el regional exprés a Lleida. Por cierto que si buscas donde aparcar gratis en Montblanc, junto a la estación de ferrocarril hay bastante sitio y solo está a 5 minutos caminando del centro de la villa. Si estás en ruta por Tarragona provincia, no dejes de visitar Prades, la villa Roja, a media hora en coche de Montblanc, ¡merece la pena!
¿Dónde dormir en Montblanc?
Echa un vistazo al Hotel Viaurelia, en pleno casco medieval, muy cerca de la plaza Mayor y la iglesia de Santa María. Buena calidad – precio. Y si te apetece una experiencia realmente especial, puedes alojarte en la Hospedería del Monasterio de Poblet, a 10 km en coche de Montblanc. ¡Divino!
Pont Vell.
Una de las mejores fotografías de Montblanc la conseguirás desde el Puente Viejo, situado justo a las afueras de la villa ducal. Construido en el siglo XII en sillería de piedra, para salvar las aguas del río Francolí, las murallas con sus torres y la iglesia de Santa María la Mayor se alzan justo enfrente. El puente románico original ha tenido que ser reforzado y arreglado en numerosas ocasiones, debido a las crecidas del río en época de lluvias torrenciales.

Estatua de Sant Jordi.
Nada más cruzar el puente y coger el Raval de Santa Anna, a la izquierda se abre una plaza con una escultura dedicada a Sant Jordi, ¡por algo este es el pueblo donde nació su leyenda! La obra es de la escultora barcelonesa Rebeca Muñoz y fue colocada en 2019, tras las obras de reforma del Pont Vell, que había quedado muy dañado por las riadas. Aunque es de creación contemporánea, la escultura representa a un Sant Jordi vestido con armadura y espada, tal y como lo hacían los caballeros en la Edad Media.

Un poco más arriba se localiza uno de los lugares históricos extramuros más bonitos que ver en Montblanc: el antiguo hospital de Santa Magdalena. Si está abierto aprovecha y asómate a su patio interior.
Muralla medieval, el principal atractivo que ver en Montblanc.
El Portal de Sant Antoni da paso al centro histórico de la villa. Se trata de una de las cinco puertas de la muralla medieval de Montblanc, que abraza al pueblo integramente con un perímetro de 1,7 kilómetros y nada menos que 25 torres defensivas. Hay un tramo de la muralla que se puede recorrer a pie comprando la entrada (3€) al otro extremo de la villa, junto al portal de Sant Francesc.

Sin duda esta es una de las mejores visitas que hacer en Montblanc. Merece la pena por las vistas desde lo más alto de las torres y por conocer su historia: hay una serie de paneles informativos a lo largo del itinerario. Contruida entre los siglos XIII, bajo reinado de Pedro III de Aragón, hasta el S.XIV, con piedra, cal y tapia de barro, el camino de ronda enlaza todo el conjunto uniendo las almenas y era por donde patrullaban los soldados haciendo las guardias de sol a sol.
Calle Mayor de Montblanc.
La arteria principal que atraviesa Montblanc perpendicularmente es el Carrer Major, donde se puede apreciar su fisonomía de villa antigua y medieval, gracias a los estrechos callejones y hornacinas en la pared, como el pintoresco pasaje de Sant Cristòfol. Bares y comercios tradicionales salpican esta calle llena de vida, con obradores y confiterías como la Patisseria Viñas, donde son muy populares los chocolates y tocinillos de cielo artesanales, entre otros postres, ¡dulce tentación! En esta misma calle principal se localiza también la iglesia románica de Sant Miquel, otro de los monumentos históricos que ver en Montblanc imprescindibles.

Antigua judería de Montblanc.
El carrer dels Jueus sale de la calle principal justo a la altura de un bonito edificio de piedra con ventanas venecianas -la Fonda dels Angels- en dirección a la Plaça dels Jueus. En esta zona se ubicaba durante el medievo el Call o barrio judío, que vivió su decadencia tras la expulsión. Tal y como sucedió en otros pueblos de la Corona de Aragón –Sos del Rey Católico o Alquézar-. En su época llegó a tener dos sinagogas, una de ellas es donde se ubica hoy el Consejo comarcal de la Cuenca del Barberá.

La iglesia de Santa María la Mayor.
Junto a las murallas medievales, esta iglesia es el principal monumento que visitar en Montblanc. Encajada entre edificios y ubicada en el corazón de la villa, su fachada barroca esculpida en la piedra es una auténtica obra maestra. El templo fue edificado en el S.XIV y es conocida por el sobrenombre de «La catedral de la Montaña». Cuentan que quedó sin finalizar debido a una epidemia de peste negra que asoló la villa.

Desde la escalinata podrás acceder al interior del templo, con una estructura sobria de estilo gótico. La visita al interior tiene un precio simbólico (1€) aunque para subir al campanario y ver las vistas de Montblanc tendrás que pagar 3€ extra.

Visita a la iglesia de Santa María.
Ojo al interior porque es una de las mejores muestras de arte religioso de la comarca. Consta de una sola nave con bóveda de crucería de grandes dimensiones. Escenas del Antiguo Testamento aparecen esculpidas en la clave de la bóveda. Atención a los ventanales góticos retablo dedicado a Sant Bernat y a Sant Bernabé, una talla policromada de la dormición de la Virgen -bastante insólita- y un maravilloso órgano barroco. Por supuesto, no falta en la capilla lateral una tabla aragonesa de Sant Jordi.

Plaza Mayor de Montblanc.
El meollo de la vida social de Montblanc es esta plaza donde se encuentra el Ayuntamiento y otros monumentales edificios como la casa Desclergue, antiguo palacio noble. La casa Cartanyà o el Can Malet: el pórtico conserva el antiguo medidor de cereales, usado en el mercado medieval. En la plaza Mayor hay varios bares con terraza muy animados, ideales para sentarse un día de sol a tomar el vermú y unas olivas.

Restos del castillo de Montblanc.
Otra de las mejores vistas de Montblanc se obtienen desde la colina donde antiguamente -en tiempos de la princesa y Sant Jordi, imagino- se ubicaba el castillo de Montblanc. Hoy solo quedan los restos de un antiguo poblado íbero, sobre el que se debió construir la fortaleza desaparecida con el paso de los siglos.

El convento de Sant Francesc de Montblanc.
Ubicado extramuros, este antiguo convento es de los más antiguos de toda Cataluña. Según la tradición, en el pernoctó San Francisco de Asís, fundador de la Orden franciscana.

Otros planes que hacer en Montblanc.
Además de pasear por su centro histórico, visitar la iglesia de Santa María y recorrer las murallas, hay varios museos que ver en Montblanc: el museo de Arte Palau Ferré, dedicado a este escultor, ceramista y pintor oriundo de Montblanc. El Museo Molins de la Vila, situados a las afueras de Montblanc: son dos molinos medievales del S.XII. Atención a las fiestas Mayores de la villa (septiembre) cuando se pueden ver danzar a los gigantes y cabezudos de Montblanc, algunos de ellos construidos en 1864, donde no falta el dragón. ¡Será por planes que hacer en Montblanc!

Dónde comer en Montblanc: mis recomendaciones.
Dos de los restaurantes más populares en Montblanc son el Molí del Mallol, situado junto a la carretera principal, a las afueras. Y en pleno centro histórico el Restaurant Cal Magret, con menú de cocina tradicional catalana casera y de calidad. Mejor reservar antes, especialmente durante el fin de semana o festivos, ya que se llenan. ¡Buen provecho!

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