«Aqui nasceu Portugal»: Guimaraes

Qué ver en Guimaraes, Portugal

Siglo VII. El visigodo Wamba, más tarde rey, vence a los suevos en el norte de la Península Ibérica. Clava su lanza en el suelo originando una grieta, de la que poco después brotará un olivo. Años después el árbol se seca, pero en su lugar se erige una cruz normanda protegida por el templete gótico Padrao Do Salao. Hoy se puede ver junto a la iglesia de la Virgen de Oliveira. Si hay una ciudad con Historia y tradición en Portugal, esa es Guimaraes.

Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira, Guimaraes

Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira, qué ver en Guimaraes

Un tren avanza hacia el norte. Pastos de vacas, colinas, bosques de eucaliptos, pueblos que duermen bajo el sol del invierno… El vagón va trenzando las vías desde Oporto, la princesa del Duero, dejando atrás las costas del Atlántico y adentrándose tierra adentro. El trayecto no es largo: 1 hora, 10 minutos. Destino: Guimaraes. Ciudad milenaria ya conocida en los tiempos de Trajano, donde cuenta la tradición que nació Portugal en el siglo XII. Así reza su máxima impresa en la muralla que da acceso al casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Aquí nació Portugal

«Aquí nació Portugal», muralla de Guimaraes

Qué ver en Guimaraes en un día: excursión por libre desde Oporto. 

Porque dicen que no hay dos sin tres, para despedir el año quise volver a Oporto. Paseos, vino verde, rica gastronomía, callejear por una ciudad que ya es como una vieja amiga en la que no necesito mapa. Pero esta vez quiero aprovechar el viaje para descubrir algún lugar nuevo. Llevaba tiempo deseando conocer Guimaraes.  Ubicada a 56 km de Oporto, sólo una hora en tren directo por 2€ ida y vuelta, se convierte en un destino perfecto para visitar en una excursión de un día.

Centro histórico de Guimaraes

Centro histórico, qué ver en Guimaraes

«Aqui nasceu Portugal».

Desde la estación de tren, la recta avenida Dom Alfonso Enriques desemboca en Largo do Torual. Noble nacido en Guimaraes en el año 1109 y heredero del entonces Condado Portucalense, reclamó su independencia tras librar una batalla contra su propia madre, Teresa de León, en Guimaraes. Poco después, Alfonso I fue proclamado primer rey de Portugal. De ahí que esta ciudad se considere la cuna del país luso, histórica y espiritualmente.

Alfonso I de Portugal

Alfonso I de Portugal

Un paseo por el centro histórico de Guimaraes. 

La animada explanada bordeada de terrazas y comercios da paso al casco medieval de Guimaraes. Un entramado de travesías de piedra, plazas con soportales e iglesias tan bien conservado que le supuso a principios del siglo XX la protección por la UNESCO. Su corazón: el Largo da Oliveira, donde se ubica el templete gótico Padrao Do Salao. Construido para conmemorar la victoria sobre los musulmanes en la batalla del Salado en 1340, la leyenda cuenta que en el lugar de la cruz normanda hubo un olivo que brotó de la lanza del rey visigodo Wamba. De ahí el nombre de la plaza y la iglesia. La de Nuestra Señora de Oliveira se señala como una de las más bellas del norte de Portugal, parada imprescindible para los peregrinos camino de Santiago. Las piezas de su colegiata se exhiben en el anexo museo de Alberto Sampaio.

Largo do Torual, qué ver en Guimaraes

Largo do Torual, qué ver en Guimaraes

Balcones típicos de Guimaraes

Balcones típicos de Guimaraes, plaza de San Tiago

Caminar por el tranquilo centro de Guimaraes admirando sus pintorescas fachadas con balcones de madera, donde sábanas y camisas se secan al sol, da para todo un catálogo de postales de colores. 

Tendiendo la ropa en Guimaraes

Tendiendo la ropa en Guimaraes, plaza de San Tiago

El convento de Santa Clara. 

La estrecha rúa de Santa María aún conserva el aire vetusto de hace siglos, cuando en ella vivían nobles, hidalgos y clérigos relevantes de Guimaraes. Seguir sus baldosas hasta el antiguo convento de Santa Clara, hoy Ayuntamiento de la ciudad, es de paso obligatorio de camino al castillo.

Convento de Santa Clara, Guimaraes

Convento de Santa Clara, Guimaraes

El Palacio de los Duques de Braganza. 

Dos emblemáticos edificios destacan con sus torres en el skyline de Guimaraes: el palacio Ducal y el castillo defensivo. Una entrada combinada de 6 euros da acceso a ambos, abiertos al público hasta el anochecer. El recorrido por las ricas estancias del palacio renacentista ofrece pinceladas de la ostentosa vida de los duques de Braganza por salas y salones decorados con suntuosas lámparas, armas y tapices de Pastrana que relatan la conquista de Assilah en el norte de África.

Palacio de los Duques de Braganza

Palacio de los Duques de Braganza, qué ver en Guimaraes

Salón, Palacio de los Duques de Braganza

Salón, Palacio de los Duques de Braganza

En el recorrido por las dependencias de los duques se visita la capilla y la alcoba de Catalina de Braganza, infanta de Portugal y reina consorte de Inglaterra, Escocia e Irlanda como esposa del rey Carlos II de 1662 a 1685. Sin lograr tener descendencia, Catalina se hizo famosa por introducir la costumbre de tomar té en Inglaterra. 

Alcoba de Catalina de Braganza

Alcoba de Catalina de Braganza

Catalina de Braganza

Catalina de Braganza

El castillo de Guimaraes. 

En el sendero que une el palacio ducal con el castillo se ubica una pequeña ermita de piedra, la de San Miguel. Las estelas del suelo ya están casi borradas por el desgaste del tiempo. Pero su austero interior guarda una pila bautismal donde se cuenta que fue bautizado Don Alfonso Henriques, primer rey de Portugal.

Iglesia de San Miguel, Guimaraes

Iglesia de San Miguel, Guimaraes

Pila bautismal de San Miguel

Pila bautismal de San Miguel

La parte alta de la colina, bajo la que se desplegó la villa medieval, la ocupa la fortaleza defensiva que la condesa Muniadona mandó construir en el siglo X. De ese primer castillo, construido en tierra y madera para la defensa de ataques vikingos y musulmanes, apenas quedan vestigios. Reedificado en los siglos posteriores por reyes venideros, cercado en batallas, atacado y abandonado… En el siglo XX se reconstruye y en 2007, ya monumento nacional, se convierte en una de las Siete Maravillas de Portugal. Tal vez sólo queden los muros; pero cada piedra está impregnada de memoria de Historia portuguesa.

Castillo de Guimaraes

Castillo de Guimaraes

El sol se despide en las últimas horas de luz sobre Guimaraes. En la montaña se divisa el Santuario de la Peña, al que se accede en funicular, prometiendo aún mejores vistas sobre el valle. Pero es hora de volver a Oporto, así que quedará pendiente para un próximo viaje.

Puesta de sol en Guimaraes

Puesta de sol en Guimaraes

Guimaraes. Datos prácticos.

  • Cómo llegar a Guimaraes desde Oporto: hay varios trenes al día que parten de Sao Bento y Campanha. Compré en Campanha un billete de ida y vuelta para el día que me costó 2€, siendo válido para coger cualquier tren de vuelta hasta las 23.50 horas. Se tarda una hora y diez minutos.
  • Dónde comer en Guimaraes: hay numerosos establecimientos por el centro y la plaza de San Tiago. Para que nos diera tiempo a visitar el palacio y el castillo comimos una francesinha en un bar junto al convento de Santa Clara.
  • Dónde alojarse en Guimaraes: en este caso nos desplazamos en el mismo día desde Oporto. Allí estuve alojada en la Casa dos Músicos.
Rincones de Guimaraes

Rincones de Guimaraes

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