Avilés y la Ola, el Árbol, el Río y la Montaña

Qué ver en Avilés en 2 días, centro Niemeyer

"Me gustaba dibujar.
Recuerdo que de niño dibujaba con el dedo en el aire y mi madre me preguntaba: ¿Qué estás haciendo?
Y yo decía: Estoy dibujando.
Así que el dibujo me llevó a la arquitectura".
Óscar Niemeyer.

El árbol, Centro Niemeyer, qué ver en Avilés en 2 días

El árbol, Centro Niemeyer, qué ver en Avilés en 2 días

“Una plaza abierta a todo el mundo, un lugar para la educación, la cultura y la paz”. Con estas palabras el arquitecto brasileño Óscar Niemeyer describía su obra más importante de las realizadas en Europa. Un gran centro cultural internacional con su nombre, donado al Principado tras recibir años atrás, en 1989, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. El lugar elegido para su ubicación: a orillas de la ría de Avilés, una ciudad industrial que entonces se hallaba inmersa en pleno proceso de renovación. Desde el puente de San Sebastián se contempla su grandiosa silueta de líneas curvas y blancas, alegoría del paisaje natural asturiano: un árbol, una ola del mar, un río y una montaña.

Centro Cultural Niemeyer de Avilés

Centro Cultural Niemeyer de Avilés

El “efecto Niemeyer”. 

La primera piedra del Niemeyer supuso un antes y un después en Avilés. La rúbrica del arquitecto brasileño en este espacio recuperado de la actividad industrial de la ría, era la confirmación del renacimiento de Avilés. La urbe luchaba por quitarse el barniz de ciudad gris y oscura, con su cinturón de humeantes chimeneas que tanto chirrían al visitante enamorado de los verdes prados astures. El proyecto puso Avilés en boga, creando el llamado “efecto Niemeyer”: acudió Brad Pitt y Kevin Spacey. El “Old Vic Theather” de Londres con dos obras de Shakespeare en el Teatro Palacio Valdés. Un año después de su inauguración, en 2011, atracaba en Avilés el primer crucero comercial de su historia. El turista, que antes brillaba por su ausencia, por fin iba a descubrir todo lo que ver en Avilés. Y a sorprenderse. Porque, como detallaré a continuación, Avilés es mucho más que el Niemeyer… 

Pasarela entre el casco histórico de Avilés y el Niemeyer

Pasarela entre el casco histórico de Avilés y el Niemeyer

Qué ver en Avilés. 48 horas en la tercera ciudad de Asturias. 

Desde el Niemeyer un puente de colores conduce al casco histórico. El secreto mejor guardado de esta villa marinera es un dibujo de encantadoras calles peatonales y plazas con soportales, mansiones de indianos, iglesias románicas y coquetas cafeterías, ante las que cruza algún peregrino camino de Santiago. Catalogado de “Conjunto Histórico Artístico”, son paradas obligatorias para cualquier visitante.

Casco viejo de Avilés

Casco viejo de Avilés

La plaza de España. 

El corazón de la ciudad es una diáfana plaza donde marca la hora de los avilesinos el reloj de la Torre del Ayuntamiento. El trasiego de gente aquí es constante. Con monumentales edificios del S.XVIII como el Palacio del Marqués de Ferrera, no es de extrañar que fuera incluida dentro de “Las 20 plazas con más encanto de España” por el portal de TripAdvisor.

Ayuntamiento de Avilés

Ayuntamiento de Avilés

Iglesia de los Padres Franciscanos. 

Para comenzar a empaparse de la noble Historia del municipio, lo mejor es, desde la plaza de España, recorrer la medieval calle de la Ferrería hasta la iglesia de los Padres Franciscanos. En este templo románico del S.XII se conserva el sepulcro de Pedro Menéndez, un avilesino conocido como el Adelantado de la Florida por ser fundador de la ciudad más antigua de Norteamérica: San Agustín (Florida). Frente a la iglesia se encuentra el Museo de Historia Urbana de Avilés, donde se explica de manera audiovisual e interactiva la importancia histórica y el desarrollo de la ciudad desde sus albores en la época romana.

Iglesia de los Padres Franciscanos

Iglesia de los Padres Franciscanos, qué ver en Avilés

Sepulcro de Pedro Menéndez

Sepulcro de Pedro Menéndez

La plaza del Mercado. 

La calle de la Ferrería desemboca en un gran espacio verde: el parque del Muelle. La estatua del Adelantado se yergue orgullosa en esta alameda por la que alzan vuelo a la par gaviotas y palomas, ya que se erigió sobre unas marismas en terreno ganado al mar. Junto al parque, uno de los lugares fundamentales que ver en Avilés y donde coger el pulso a la ciudad es el mercado de Abastos. Una rectangular explanada con galerías acristaladas del S.XIX, donde la exhibición de colores y olores de productos locales satisfacen a toda persona que se pregunte qué se come y se bebe en Asturias. Desde el S.XV todos los lunes se celebra el mercado tradicional semanal, gracias a un permiso real que otorgaron los Reyes Católicos a Avilés para ayudar a la recuperación de la economía tras un incendio que había asolado la ciudad.

Plaza del Mercado, Avilés

Plaza del Mercado, Avilés

Mercado de Abastos, Avilés

Mercado de Abastos, Avilés

Sabugo, el barrio marinero de Avilés. 

Tras el parque del Muelle se ubica Sabugo, el barrio de pescadores y marineros que sigue conservando ese aire tradicional. Tras saludar a la “Monstrua”, se llega a la plaza del Carbayo, hoy repleta de terrazas donde se escancian los culines. En ella se ubica la iglesia vieja de Sabugo donde Pedro Menéndez anunció su empresa de conquistar la Florida, solicitando ayuda económica y voluntarios. Las tradicionales casas de marineros, viviendas humildes con soportales de piedra y sólo dos plantas, se conservan como antaño en una de las calles más bonitas -y antiguas- de Avilés: Bances Candamo. El éxito de la conquista de las Américas, y por lo tanto el poderío del que disfrutó Avilés en el XIX, se refleja en la nueva iglesia de Sabugo: Santo Tomás de Canterbury, un templo neogótico con dos torres idénticas que, por lo inesperado, impresiona.

La Monstrua

La Monstrua de Avilés

Iglesia Vieja de Sabugo

Iglesia Vieja de Sabugo

Bances Candamo

Bances Candamo

La calle Galiana. 

De vuelta a la plaza de España, toca deshacer la senda que recorren los peregrinos con parada ante el imponente palacio de Camposagrado, del siglo XVII. Ahora la ruta por el casco histórico de Avilés vira hacia la plaza de Álvarez Acebal, en la que destaca en amarillo el palacio de Balsera, hoy conservatorio de música con su propio fantasma: un piloto inglés que vivió en él tras extraviarse en los montes de Miranda. En esta plaza nace la calle Galiana, del S.XVII. Un paseo de 250 metros de casas con soportales, destinados a los artesanos para que ejercieran su trabajo al aire libre protegidos del orbayu.

palacio de Balsera

Palacio de Balsera

Calle Galiana, Avilés

Calle Galiana, Avilés

Casa de Arias de la Noceda.

En el número 11 de la calle Galiana la palmera centenaria indica la localización de una típica casa de Indianos asturiana. De esos  avilesinos que a finales del XIX marcharon a Cuba en busca de fortuna y, si la hallaban, volvían y edificaban palacetes testigo de su ascenso económico y social. La Casa de Arias de la Noceda hoy es de uso público, sede de los servicios sociales y medioambientales del Ayuntamiento. Merece la pena asomarse a sus jardines, admirando la cristalera de la fachada trasera, pegada al parque Ferrera.

Casa de Arias de la Noceda

Casa de Arias de la Noceda, qué ver en Avilés

El parque Ferrera. 

Un jardín inglés y otro francés forman parte del gran pulmón verde de la ciudad por el que es una delicia pasear, sobre todo si hace un día de sol. El pequeño jardín francés fue uno de los escenarios donde se rodó una de las escenas de “Vicky Cristina Barcelona” de Woody Allen.

Parque Ferrera

Parque Ferrera

La Rula de Avilés. 

¿Alguna vez has visitado una lonja de pescado? En el puerto de Avilés, uno de los más importantes del Cantábrico, se subasta la pesca del día con un moderno sistema de puja acorde con el siglo XXI y las nuevas tecnologías. En una gran cinta desfilan la mercancías y desde las gradas el cliente puja con un sistema telemático. La Rula de Avilés se puede visitar reservando previamente en la Oficina de Turismo de Avilés.

La Rula de Avilés

La Rula, qué ver en Avilés

Pescadores faenando en el puerto de Avilés

Pescadores faenando en el puerto de Avilés

La ermita de la Luz. 

Del nivel del mar al monte; así es la orografía asturiana. Uno de los rincones más bellos de Avilés y desde donde contemplar la magnitud de la ciudad en torno a la ría es el mirador de la ermita de la Luz. La patrona de Avilés -protectora de la maternidad- se venera en un pequeño santuario coronando una colina de verdes prados en los que pacen las vacas. No es que Avilés resulte una ciudad muy estresante, pero si buscas una tarde en calma con buenas vistas, este es tu lugar.

Ermita de la Luz, Avilés

Ermita de la Luz, qué ver en Avilés

Vistas de Avilés desde la ermita de la Luz

Vistas de Avilés desde la ermita de la Luz

El cementerio de la Carriona. 

La llamadaCiudad de los Muertos” de Avilés es un museo al aire libre perteneciente a la ruta de cementerios europeos históricos. Ángeles trompeteros, querubines, vírgenes suplicantes… El arte fúnebre conoció su esplendor en la época de apogeo económico de la ciudad, hace ya un siglo. Corría la Bèlle Èpoque cuando ricos terratenientes encargaron sus panteones a los escultores más virtuosos. El sepulcro en mármol de Carrara de la marquesa de San Juan de Nieva se considera la mejor escultura funeraria de los panteones españoles.

Cementerio de La Carriona, Avilés

Cementerio de La Carriona, qué ver en Avilés

Alrededores de Avilés.

Dejamos atrás la ría. Ya en mar abierto, frente al salvaje Cantábrico se localiza una visita a las entrañas de la tierra en busca de un mineral ligado íntimamente a la Historia de Asturias: la mina de carbón de Arnau. Para quien padezca de claustrofobia, más recomendable es disfrutar del paisaje marino del museo de Anclas de Philippe Cousteau. Una rosa de los vientos, anclas y esculturas entre las que se encuentra un busto del hijo del famoso oceanógrafo, adheridas a un escollo rocoso con pasarelas y plataformas a merced del viento y las mareas. Maravilloso. Casi tanto como pasear por las dunas de arena de la playa de las Salinas, entre la agreste vegetación de una zona sin urbanizar intacta, hasta despedir al sol al borde del mar.

Museo de Anclas, Salinas

Museo de Anclas, Salinas

Qué ver en Avilés. Datos prácticos.

Alojamiento en Avilés: mi casa en esta visita fue el Hotel Don Pedro. Un cómodo hotel en el que destaca la amabilidad de sus propietarios y su ubicación, en pleno centro de Avilés.

Hotel Don Pedro, Avilés

Hotel Don Pedro, Avilés

Dónde comer en Avilés.

Ruta de bares para disfrutar la mejor gastronomía asturiana:

  • Tierra Astur. Decorado como un antiguo lagar de sidra, el Tierra Astur es todo un clásico avilesino. A dos pasos de la plaza de España, es ideal para degustar los manjares típicos de Asturias. Desde el pastel de cabracho, tablas de quesos, tortos de maíz variados… Regados por culín tras culín. La experiencia es aún más auténtica dentro de un tonel, disponible para grupos a partir de 5 personas.
  • Sal de Vinos. ¡En Avilés no sólo se bebe sidra! Esta vinoteca situada frente al parque del Muelle tiene gran surtido de vinos para maridar pescados y mariscos.
  • Brujería (Sabugo). Con una divertida escenografía en la que se accede al baño en el “Andén 9 y 3/4”, la oferta gastronómica está basada en la calidad del producto. La presentación, una obra de arte.
  • Calle Galiana: Apiñon Bistro. El restaurante más sorprendente de Avilés en cuanto a la fusión de sabores es la apuesta del chef Pablo Pérez. ¿Cómo? Con sugerencias tan atrevidas como mezclar lo asturiano con lo japonés o lo peruano. El resultado es sublime.
Tortos del Tierra Astur

Tortos del Tierra Astur

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Agradecimientos: muchas gracias al Ayuntamiento de Avilés por su invitación a conocer su bonita ciudad. Todo lo que cuento en este artículo sobre qué ver en Avilés está basado en mi propia experiencia. 

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cosmopolillaDinkyViajerosjordiNetikerty Autores recientes
Netikerty
Invitado/a

Siempre me gusta leer post de lugares cercanos por si en algún momento hago una escapada, y Asturias es uno de ello. Hace tiempo que visité Avilés, pero no recuero que fuera tan bonito ni que tuviera tantas cosas. Así que gracias por toda la información.

jordi
Invitado/a

Pues la verdad es que yo tenía la idea de que Avilés era una ciudad gris e industrial sin más, y ya veo que merece la pena conocerla. Me ha encantado la parte del casco viejo con los soportales. Esta Calle Galiana, tiene mucho encanto, por ejemplo. Y también el… Leer más »

DinkyViajeros
Invitado/a

Tenemos muchas ganas de conocer Avilés así que tomamos nota de tus recomendaciones.