Leyendas de vikingos en las islas Lofoten

Museo vikingo de las islas Lofoten

"En el origen sólo existía la Nada. Al norte del abismo un infinito de nubes; una tierra de fuego al sur. Doce ríos de agua glaciar discurrían entre ambos e inundaron el abismo de escarcha. Con el aire templado que soplaba del sur de las aguas nació Ymir, el gigante de hielo, el primer ser vivo y del que descienden los tres grandes dioses: Odín, Vili y Ve. Estos dieron muerte al gigante y con su cuerpo crearon la tierra, con sus cabellos los árboles; de los huesos de Ymir las montañas y con su sangre colmaron los océanos. Con su cráneo, los dioses dieron forma a la bóveda del cielo."

Mito de la Creación, museo vikingo de las islas Lofoten

Mito de la Creación, museo Vikingo de las islas Lofoten

Emergió Yggdrasill del suelo, el colosal fresno. Su robusto tronco sostenía el Eje del Universo. Sus largas ramas se extendían hasta donde la vista alcanzaba, marcando la distancia entre la tierra y el cielo. Sus raíces eran tres y se perdían en las profundidades del mundo hasta el mismo infierno, la tierra de los gigantes y la fuente de toda sabiduría. Por último, fue Odín quien dio vida a los humanos, creando al primer hombre, Ask, y a la primera mujer, Embla, a partir de dos leños de árboles inertes. El dios Henir les brindó el alma y la razón; Lodur, les insufló calor y belleza. De ellos descienden los míticos vikingos, pueblos nórdicos que habitaron Escandinavia en los albores de la Edad Media. 

Vikingos, museo de Lofoten

Vikingos, museo de Lofoten

Visita al museo Vikingo de las islas Lofoten. 

Lo confieso: me fascinan los vikingos. Estoy enganchada a la serie que cuenta las aventuras del gran héroe nórdico Ragnar Lodbrok, Vikings, quien saqueó las costas de Europa occidental durante el S.VIII. Con una fidelidad histórica bastante cuidada, la épica tiñe de gloria y sangre sus victorias sobre el reino de los vivos: arrasaron París y Gran Bretaña. Y estoy segura que también conquistaron el Más Allá brindado en Valhalla. A solas me veo devorando relatos sobre Odín y Thor, indagando en cómo eran sus ritos y costumbres, cómo vivían en estas frías tierras con condiciones tan adversas… Y cómo, a pesar de esto, su temeridad y valentía les llevó a bordo de sus drakares a someter tierras tan lejanas. Conocer su historia y sumergirse en su cultura es posible en el museo Vikingo Lofotr, ubicado en las islas Lofoten.

Los vikingos de Noruega

Los vikingos de Noruega

Copos de nieve dispersos aletean suavemente en esta mañana en la que me acerco a visitar el museo Vikingo. Los puntiagudos picos de las islas Lofoten enmarcan un escenario más propio de una serie de ficción que de la realidad. O tal vez el de un viaje al pasado. En un gran terreno cubierto de blanco destacan dos edificios: el moderno, de objetivo didáctico, donde una exhibición permanente explica de manera audiovisual la historia del pueblo vikingo. Objetos hallados en excavaciones arqueológicas se muestran tras las vitrinas de cristal. Sobre la colina, se alza la casa comunal destinada a sentir la experiencia: convertirse en un vikingo por un rato, ropajes incluidos.

Disfraza de vikinga en el museo de Lofoten

Disfraza de vikinga en el museo de Lofoten

Corría el 793 d.C. Al norte de Gran Bretaña, en el monasterio de Lindisfarne la vida era apacible: rezos alternando con labores agrícolas desde el amanecer a la puesta del sol. De la niebla y del mar surgió una serpiente cargada de demonios: hombres armados del norte, bárbaros, que sembraron el caos y el terror. Las incursiones de los vikingos fueron el azote durante cientos de años de las costas europeas. Aventureros e intrépidos, el mayor de los hijos de Ragnar con su flota surcó por “un mar sin olas”: el Mediterráneo. La caída del rey Harald en el 1066 y la paulatina cristanización de Escandinavia marcó el fin de las incursiones marítimas y sus rituales paganos. Pero su legado permanece, en la huella de héroes legendarios como Erik el Rojo quien descubrió y colonizó Groenlandia. O su hijo Leif, el primer europeo en pisar América. 

Vikingos navegando

Vikingos navegando, fuente: Shutterstock

La imagen de guerreros sanguinarios con cascos de cuernos es la que ha llegado a nuestros días, alimentando los mitos y leyendas. Sin embargo, también entre la sociedad vikinga había poetas y literatos, comerciantes y artesanos del metal y la madera. Muchos de esos objetos han sobrevivido y se exponen en esta colección de hace mil años. Lo del casco con cuernos también se aleja de la realidad: los cuernos se usaban para beber y como instrumento para la música o la guerra. Lo cierto es que a los descendientes de Odín no les hubiera gustado parecerse a una vaca.

Espadas, museo Vikingo de las islas Lofoten en Noruega

Espadas, museo Vikingo de las islas Lofoten en Noruega

Hay varios museos vikingos repartidos por toda Noruega. Este de Loftr en el que me encuentro surgió a raíz de unas excavaciones en torno a la antigua aldea de Borg, ubicada en Laponia Noruega. Bajo la nieve se escondía la mansión del jarl o jefe vikingo que gobernaba en los fiordos de las islas Lofoten: el edificio más grande que existe en Noruega de la era de estos navegantes, datado en el año 500 d.C. Una estructura de un total de 83 metros de largo por 9 metros de alto, con salón de festejos, habitaciones, estancias comunes, forja e incluso un pequeño puerto desde donde partirían los drakares al océano abierto. Todo un hallazgo para dibujar la vida de los vikingos hace mil quinientos años.

Museo vikingo de las islas Lofoten en Noruega

Museo vikingo de las islas Lofoten en Noruega

Sigue nevando. Caminamos hasta la colina en dirección a la casa comunal vikinga, labrada en exquisita madera. El fuego está encendido y nos da la bienvenida con su alegre chisporroteo. Una joven teje; otra cocina. La vida cotidiana de las mujeres era lo opuesto a la de sus maridos cuando estos se hallaban fuera, atravesando el mar rumbo a un nuevo saqueo. Se quedaban guardando la casa, a cargo del ganado y de los niños. Pero también existieron doncellas guerreras vikingas, fieras luchadoras, soñando con imitar a las legendarias valkirias, cuya armadura reflejaba nada menos que la luz de la Aurora Boreal.

Salón vikingo

Salón vikingo, casa comunal

“Vive con ilusión mientras estés vivo… Yo he visto brillar el fuego en la sala de los ricos; pero en la puerta de su casa estaba vigilando la Muerte.” Proverbio vikingo. 

Casa comunal del museo vikingo de las islas Lofoten

Casa comunal del museo vikingo de las islas Lofoten

Tomamos asiento entre las pieles que recubren los bancos de madera. La comida está a punto de ser servida. Huele bien. El estofado de carne de contundente sabor contrasta con el dulzor de la copa de hidromiel.

Comida vikinga

Comida vikinga, museo vikingo de las islas Lofoten

Dos mujeres cantan para agasajar a nosotros, sus invitados, con una melodía triste de palabras indescifrables que suena a vetusta, acompañadas de un pandero. Así era un banquete vikingo. Realmente me siento en otra época. Espero impaciente a que aparezca Ragnar por el vestíbulo, anunciando otra conquista. Puede que las verdes tierras de las islas Shetlands en Escocia, donde celebran la llegada de los vikingos a finales de cada invierno en el Up Helly Aa.

Museo Vikingo de las islas Lofoten: datos prácticos.
  • El museo se ubica a 15 km. de Leknes.
  • Dirección: Prestegårdsveien 59, 8360 Bøstad.
  • Horario: de 10.00 a 17.00 h.

Escucha aquí el programa de radio sobre Noruega que hicimos para Radio Viajera:

Más información en: Visit Norway

Muchas gracias a la Oficina de Turismo de Noruega por su invitación a conocer Noruega Ártica. 

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Maruxaina Bóveda

Reconozco que no sé nada de vikingos, me apunto la serie para este invierno. Con tu relato y las fotos me he ido a otra época…una visita de lo más interesante. Un abrazo grande!!

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