Atardecer en la muralla de Ávila

Hechizo bajo la Muralla de Ávila

Noche de luna llena bajo la Muralla de Ávila. Hechizada por la luz del crepúsculo camino sobre la hierba. Las campanas de la basílica de San Vicente ya han indicado a las cigüeñas que dejen de «hacer gazpacho» y sus sombras se adivinan acomodándose en los nidos sobre las almenas. Hace tan solo un rato vi al sol desvanecerse poco a poco a mis espaldas, desde los Cuatro Postes. Un mirador a la ciudad donde se contempla Ávila en toda su magnitud, abrazada por esa muralla que la envuelve y protege desde el medievo.

Ávila desde el mirador de los Cuatro postes

Ávila desde el mirador de los Cuatro postes

«Alcideo hijo de Hércules llegó de África con sus augures. Otearon una gran bandada de palomas y en la colina donde se posaron, todavía a oscuras, fundó la ciudad en honor a Ávila, su madre». Leyenda sobre la fundación.

Muralla de Ávila

Muralla de Ávila

Historia de la muralla de Ávila.

El encanto y la tranquilidad de las ciudades pequeñitas que se ubican a una hora de Madrid las convierten en la escapada perfecta para quienes vivimos en la capital: Ávila, Segovia o Toledo. Un fin de semana o tan solo un día, pero el caso es venir. Es cruzar la Puerta de San Vicente en la Muralla de Ávila y trasladarte a otra época, cientos de años atrás. Aún conserva la huella de los aparatos defensivos en hierro y madera: el rastrillo, la reja y la barbacana. Aunque sobre ella ya no estén los soldados destinados a hacer guardia, a pasear arriba y abajo vigilando el horizonte, hoy empapelado de tejados rojizos.

Vistas de Ávila desde la muralla

Vistas de Ávila desde la muralla

Y es que esta fue la razón de ser de la Muralla de Ávila: un origen puramente defensivo. Un total de 2500 almenas y 87 torreones se levantaron cercando la ciudad medieval en el siglo XII, plena época de guerras entre cristianos y sarracenos, que se disputaban los territorios de la península. La propia Ávila había pasado de unas manos a otras, habiendo sido arrasada y reconstruida. Para erigir la muralla se aprovecharon los restos de las viejas murallas romana y visigoda, así como de la necrópolis. Si se presta especial atención a las piedras de la Puerta del Alcázar, en la plaza de Santa Teresa, se pueden descubrir las que fueran estelas romanas con las inscripciones medio borradas por el paso de los siglos.

Estelas romanas en la muralla de Ávila

Estelas romanas en la muralla de Ávila

Desde entonces la Muralla ha contemplado el devenir de las épocas, las alegrías y sufrimientos de los habitantes a los que estaba destinada a proteger. Esta muralla está hecha de piedra y de historia, formando parte de la ciudad como su principal componente, su esqueleto. Recorrer su perímetro es asomarse a sus memorias y leyendas, que aún se conservan en sus costados. ¿Veis la sombra de Ximena la valerosa? ¿La silueta de don Álvaro Dávila, mariscal de Juan II de Castilla, entrando bajo el arco? ¿Escucháis los rezos de la Santa, cada día más cerca de Dios?

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús, muralla de Ávila

«Año 1108. Noche oscura. Ávila sitiada por el ejército de la media luna. Los hombres salieron a guerrear y se hayan lejos. Ximena Blázquez reparte a las mujeres, niños y ancianos por el adarve, encendiendo hogueras y armando un gran escándalo. Consigue engañar a los asaltantes, que huyen atemorizados».

Caminando por la muralla

Caminando por la muralla

La Muralla es un ente vivo que zigzaguea haciendo que palacios, casas y jardines se ajusten a su contorno. Fundiéndose en ella, como le sucede a la Catedral de Ávila, un gran templo románico – gótico en parte fortaleza. Al alzarse a la par, entre 1160 y 1180, se integró en ella como un elemento más de defensa de la ciudad. Fiel a su cometido, entre otros abrigó al infante Alfonso XI de Castilla a la muerte del rey mientras peligraba su trono debido a su minoría de edad.

Catedral de Ávila

Catedral de Ávila

Amparada por los robustos muros, la ciudad de Ávila prolifera. La vida transcurre entre sus callejuelas estrechas, las ferias del ganado, los alegres días de venta en la plaza del mercado. La frontera con los infieles se desplaza hacia el sur gracias a los reyes guerreros y los habitantes se sienten tranquilos. Sin embargo la Muralla se pondrá en alerta de nuevo al ser atacada por los ingleses en 1367, durante la Primera Guerra Civil Castellana.

Plaza del Mercado Chico

Plaza del Mercado Chico

También la Muralla fue testigo de tragedias extramuros, viendo arribar al cortejo fúnebre procedente de Salamanca portando los restos mortales del príncipe heredero Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos, para ser depositados para siempre en el Real Monasterio de Santo Tomás. Tenía diecinueve primaveras, una hija en camino de sangre flamenca y el peso de las dos coronas que unirían España en una sola.

Sepulcro del príncipe Juan

Sepulcro del príncipe Juan

La Muralla en la Edad Moderna vive el esplendor religioso y literario de Ávila, bajo el Imperio de Carlos V y Felipe II. Aquí nace la mística Santa Teresa de Jesús, una de las grandes inspiradoras y escritoras de la historia de la Iglesia y acoge al patrono de los poetas en lengua española, San Juan de la Cruz. Se agita con vientos revolucionarios: los comuneros forman su primera junta y organizan la Guerra de las Comunidades.

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

Pero los años venideros no son de prosperidad y llega el ocaso de Ávila. Se hunde en la decadencia y triste despide a casi el 15% de su población, a los moriscos que residen en ella expulsados por Felipe III. El caos y el fuego vendrán con las tropas francesas en 1809, siendo Ávila saqueada y desvalijada, quedando maltrecha y en la ruina.

Atardecer en los Cuatro postes

Atardecer en los Cuatro postes

«Casi perdida de la niebla del crepúsculo y encerrada dentro de sus dentellados murallones, la antigua ciudad, patria de Santa Teresa, Ávila, la de las calles oscuras, estrechas y torcidas, la de los balcones con guardapolvo… Ahí está silenciosa y estancada». Gustavo Adolfo Bécquer.

Con el nuevo siglo aires de renovación soplan en la pequeña ciudad gracias al ferrocarril. Se expande el casco urbano extramuros. En la Ávila contemporánea las piedras de la muralla brillan de nuevo tras ser declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985. Muralla que hoy nos recibe a los turistas con las puertas abiertas, deseosa de que penetremos entre sus muros, andemos por sus rincones y probemos sus delicias: unas patatas revolconas, unos judiones del Barco o un chuletón de auténtica ternera abulense.

Esto es #Ávila y aquí se come chuletón #madremía #novoyapoder

Una foto publicada por la cosmopolilla (@lacosmopolilla) el

 

  • Ávila se encuentra a 110 km. de Madrid.
  • Mis lugares recomendados para tapear: bares del Mercado Chico.
  • Para comer un chuletón: Restaurante Los Candiles.
  • Más información: Turismo de Ávila.

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cosmopolillaSonsolesjordi (milviatges)CarmenMar Vara Autores recientes
jordi (milviatges)
Invitado/a

Hace ya más de 25 años que estuve allí y la verdad es que tengo muchísima ganas de regresar a Ávila. Gracias por transportarme allí!

Sonsoles
Invitado/a
Sonsoles

Preciosa descripción de Ávila a partir de su muralla, ¡como abulense he de decir que me ha encantado! 😉