Cuenta una leyenda celta que en tiempos muy, muy remotos, la raza de los gigantes habitaban en islotes rocosos del Atlántico Norte, amenazando la vida pacífica de los humanos. Descendientes de los Fomoré, dioses de la oscuridad, el más terrible de todos ellos era el gigante Balar, con un sólo ojo en la frente y otro en la parte posterior del cráneo. A él se enfrentó el rey de los irlandeses, Nuada, resultando muerto. Su nieto Lúgh decidió vengarlo y mató al gigante. Sin embargo, una maldición cayó sobre él por derramar sangre de su sangre: lo que el joven príncipe no sabía es que su propia madre era hija de Balar. Por lo que vengó a un abuelo asesinando a otro. La raza de gigantes se extinguió para siempre, convertidos en roca. Dos de ellos duermen sueño eterno en los Jardines Perdidos de Heligan. Uno de los lugares más populares que ver en Cornualles, vergel de fantasía rescatado del abandono hace unas décadas.

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Contenido del artículo
The Lost Gardens of Heligan: Historia de los jardines más bonitos de Cornualles.
Suroeste de Inglaterra, siglo XVI. La rica familia Tremayne adquirió un extenso terreno boscoso cerca del mar Céltico y el pequeño puerto pesquero de Mevagissey. Un lugar conocido como Helygen, que en cornish -el idioma local- significa Willow tree, «El sauce». Décadas después, en 1603, sir William Tremayne heredó la propiedad y decidió entonces construir una gran mansión en medio de este tupido vergel. Una típica country house que irá pasando de generación en generación. Pero no fue hasta mediados del XVIII cuando Henry Tremayne se obsesionó con crear un gran jardín botánico. Plantó coníferas y azaleas, estanques, parterres e invernaderos con flores y plantas exóticas de diferentes partes del mundo.

La fama de la belleza de los jardines de Heligan, con una «jungla» y un pozo de piñas para surtir de su fruta favorita a la mismísima reina Victoria, se extendió por toda Inglaterra. Con 80 hectáreas de extensión, el hijo de Tremayne, John, continuó la labor de su padre añadiendo un jardín japonés. Siguiendo con la corriente de la fascinación por el exótico Lejano Oriente.
También un jardín de estilo italiano, imitando los que había conocido en sus viajes por el sur de Europa. Y es que este lord se propuso recrear todos los ecosistemas que le iban sorprendiendo por el mundo. A principios del S.XX una veintena de jardineros trabajaban en los que habían sido descritos por la prensa británica como «La mejor frontera herbácea de Inglaterra». Ni que decir tiene que Heligan para entonces se había convertido en el jardín botánico más popular del condado de Cornualles.

Pérdida y recuperación de los jardines de Heligan.
Pero en 1914 llegó el desastre. Los hombres fueron llamados a filas para servir a su país, combatiendo en la Primera Guerra Mundial. Los árboles del cinturón del jardín fueron tallados para cubrir las necesidades bélicas y la misma casa de Heligan se transformó en hospital para los oficiales convalecientes, heridos en batalla. Casi todos los jardineros murieron en la contienda. Tras la guerra, la familia Tremayne no volvió a residir en su propiedad. Alquiló la casa y los jardines quedaron abandonados, se «perdieron», siendo pasto de la maleza.
1990. Olvidados durante setenta años, Tim Smit y John Willis, descendientes de la familia Tremayne, paseando por la finca de sus antepasados encontraron una inscripción: «No venga aquí para dormir o reposar». Firmada en agosto de 1914 por los trabajadores de la finca, se supone a modo advertencia antes de abandonar los jardines para siempre. Es entonces cuando dedicen dedicar sus esfuerzos a recuperar los jardines perdidos de Heligan, orgullo de los Tremayne y del condado de Cornualles, con apoyo de la administración local de Cornwall. Tarea que les llevó más de una década. Y hoy, abiertos al público, lucen más bellos que nunca.

Visita a los Jardines Perdidos de Heligan.
Mi idea de visitar los Jardines Perdidos de Heligan prendió en mi cabeza hace un par de veranos. Curiosamente supe de su existencia al otro lado del mundo: en Victoria, la capital de la Columbia Británica. Ciudad ubicada al sur de la isla de Vancouver, costa oeste de Canadá, en el momento de su fundación se le puso el nombre de la reina que gobernaba Reino Unido y el imperio allende los mares: la reina Victoria. Su jardín urbano más extenso y famoso es el Beacon Hill Park, donde se ubica «The Moss Lady». La escultura de la «Dama del Musgo» está inspirada directamente de la «Mud Maid» de Heligan. Dos «hermanas» gigantes que descansan con medio cuerpo sumergido en la tierra.

Los gigantes dormidos de Heligan.
Y es que las estatuas de la Doncella de Barro, la Señora Gris («Grey Lady») y la Cabeza del Gigante («The Giant´s Head») son uno de los grandes atractivos del Lost Valley. La parte del jardín conocida como «Woodland» parece sacada directamente de un cuento de Lewis Carroll. Un sendero marcado recorre esta frondosa zona donde los adultos piden entre susurros guardar silencio a los más pequeños «Para no despertar a los gigantes». Y es que los relatos de tradición celta siguen estando presentes en Cornualles, condado que comparte raíces culturales con Escocia, Irlanda o el vecino País de Gales.

La jungla de Heligan.
Aunque sin duda la parte más espectacular o curiosa que ver en los jardines perdidos de Heligan es su «Jungla». Una verdadera selva con intensos tonos de verde claro, donde los helechos gigantes y otras especies autóctonas de Nueva Zelanda y Australia trasladan a escenas más propias de «Jurasic Park» o «El señor de los Anillos». No faltan los estanques con nenúfares, túneles de bambú, plantaneros, enorme ruibardos o incluso secuoyas. A un lado y otro de esta selva se extiende el puente colgante de cuerda más largo de Gran Bretaña, ¡toda una aventura cruzarlo! ¿Son o no pura fantasía The Lost Gardens of Heligan?

Jardines productivos y granja.
Además de caminar y caminar por este vergel, en los jardines perdidos de Heligan se puede observar la parte de granja y cultivos sostenibles que proveen de alimentos frescos al restaurante. Hay viveros, cuadras para las gallinas, ovejas y otros animales de granja, campos de vegetales… Cuyos productos pueden adquirirse en la tienda anexa al centro de visitantes.

Datos prácticos para visitar los jardines Perdidos de Heligan:
The Lost Gardens of Heligan están a 13 millas de Truro, la capital de Cornualles (29 minutos en coche). La forma más rápida es en vehículo particular pero también se puede llegar en bus (línea G3 que va a Gorran Haven). El coche hay que estacionarlo en el Heligan Park, junto a la entrada principal de los jardines. Lo primero que hay que tener en cuenta es que son enormes ¡Nosotras estuvimos casi toda la mañana pero se puede pasar el día completo!
El horario de visita es de 9 a 6 de la tarde en verano y de 10 a 4 en invierno; precio: 30 libras. Lo mejor es reservar con antelación en la web oficial: The Lost Gardens of Heligan. Si estás en ruta por Cornualles ¡no te los puedes perder!

Alojamiento cerca de Heligan.
En nuestro viaje por Cornualles nos alojamos en Truro, la capital del condado, situada en el centro y donde queda todo más o menos a mano. Pero si quieres alojarte cerca de los jardines de Heligan te recomiendo el bonito pueblo marinero de Mevagissey, a sólo unos minutos de la entrada. Te puede interesar esta preciosa casita: Stone’s throw Cottage, muy cerca del mar.

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