Intercambio de casas con HomeExchange
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Intercambio de casas en Canadá: mi experiencia con HomeExchange

Escrito por la
el
15 septiembre, 2022

Canadá ha sido de los países más increíbles a nivel naturaleza y paisajes que he visitado hasta ahora. También de los más caros. Con un nivel de desarrollo alto el precio de los básicos -transporte, alojamiento, comida- lo convierte en un destino no inaccesible pero sí de elevado coste. Cuando me dispuse a organizar mi ruta por Canadá en 20 días pensé en abaratar al máximo y apareció ante mí la idea del intercambio de casas como la solución perfecta para el alojamiento. Una vez allí, en las casas de Toronto y Vancouver, descubrí que HomeExchange es mucho más que conseguir un sitio donde alojarse de forma casi gratuita. Es mucho más cómodo que un hotel, teniendo a disposición una casa entera para ti donde poder cocinar, descansar y vivir una experiencia más local. He quedado tan satisfecha que desde ya pasa a formar parte de mis rutinas de viaje.

Cocina en la casa de Toronto, Intercambio de casas con HomeExchange

Cocina en la casa de Toronto, Intercambio de casas con HomeExchange

Qué es HomeExchange.

¿Y qué esto del intercambio de casas para vacaciones? HomeExchange nació a principios de los años 90 en California dentro de la nueva corriente de economía colaborativa que comenzó a ponerse de moda en los países occidentales. En España llegó un poco más tarde pero en pleno siglo XXI son miles de personas las que se han sumado al carro y han usado este tipo de plataformas on line alguna vez, ya sea compartir trayecto en un coche particular, apartamentos etc. En concreto, la plataforma para el intercambio de casas HomeExchange hoy está presente en más de 100 países del mundo (en concreto, en 159) con medio millón de casas disponibles aproximadamente.

¿Cuál es la lógica? Muy sencilla: mientras estás de vacaciones y tu casa está libre, la pueden ocupar otras personas aprovechando sus comodidades para hospedarse y visitar el pueblo o la ciudad. Y así, se ha creado una gran comunidad que a coste casi cero puede recorrer el mundo quedándose en casas de particulares.

Dormitorio en Toronto

Dormitorio en Toronto

Cómo funciona el intercambio de casas.

Son varios pasos. El primero es registrarse en la plataforma HomeExchange. Para crear una cuenta, hay que darse de alta y rellenar el perfil con todos los datos personales y los de tu vivienda. Recomiendo que subas muchas fotos de las diferentes estancias, si tienes mascotas etc. para que la comunidad pueda hacerse una idea de cómo es tu hogar, en qué zona está ubicado y cuáles son sus normas. Una vez rellenado el perfil, te sugiero que lo verifiques con el número de teléfono: da más confianza a los anfitriones. Solo por registrarte ya sumas 450 puntos a tu cuenta. A continuación, te explico para qué sirven.

Intercambio recíproco o por puntos.

En HomeExchange se pueden hacer dos tipos de intercambios. El clásico de toda la vida -tú a Boston y yo a California-. O lo que es lo mismo: vienes a mi casa y yo a la tuya. O se puede hacer un canje por GuestPoints. Es decir, al poner tu casa en la red de viviendas disponibles también lo están el resto de la comunidad para ti. Al anfitrión le «pagas» con tus puntos, para que los pueda usar en otro momento y en otra casa que le interese.

Con la inscripción, rellenar el perfil o invitar a amigos a que se sumen a la plataforma ganas puntos que puedes canjear por un intercambio. Osea, que solo por registrarte ya puedes comenzar a usar HomeExchange y hospedarte en una casa para probar la experiencia, gastando tus primeros puntos. Si quieres seguir usándolo, tendrás que empezar a dejar tu casa para recibir puntos. Así de simple.

Salón de la casa de Vancouver

Salón de la casa de Vancouver

¿HomeExchange tiene algún coste?

Sí, el precio de la suscripción anual son 149€ al año. Pero creéme que merece la pena pagarlos (solo tienes que hacerlo cuando ya vayas a confirmar un intercambio) ya que compensa con crees y en cuanto lo uses una vez lo habrás amortizado. Una vez suscrita, no hay número límite de intercambios en 12 meses.

Consejos para los intercambios de casas: 

  • Decidido el destino, usa el buscador para encontrar las casas en la plataforma de HomeExchange filtrando por la ciudad y las fechas que vayas a viajar. Cuando veas una casa que te guste y que esté disponible, manda un mensaje personalizado, presentándote y explicándoles por qué te quieres alojar en su vivienda. Piensa que van a abrir sus puertas una persona que no conocen.
  • La persona anfitriona tiene que aceptar el intercambio.
  • Cuando realices el intercambio sé muy responsable: deja todo como lo encontraste. Puede ser que te pida que riegues las plantas o cuides a sus mascotas. Todas las especificaciones suelen venir en la descripción del perfil y se hablan por el chat de la web para concretar los detalles del intercambio ¡léelo con atención!
Misha, la gatita de Vancouver

Misha, la gatita de Vancouver

Lo cierto es que cuando conté en mi entorno que me iba a alojar en casas de particulares a muchos les pareció extraño. A pesar de estar habituados al concepto de AirBnb: aquí parece que dejas tu casa a una persona extraña sin garantías. Pero no es así. Los perfiles tienen comentarios y la plataforma se asegura de que sean personas reales las que se inscriben en ella. En los países nórdicos el intercambio de casas está muy extendido y parece que aquí, en el sur, tenemos más reticencias. Al menos es la percepción que me llevé tras comentarlo con la gente más cercana. Aunque, yendo a los datos, esto es un prejuicio antiguo: quizá te sorprenda saber que España es el segundo país del mundo donde más intercambios de casas se registran (tras Francia en el número uno), seguido de EEUU.

Yo soy confiada en este sentido: la gente que se presta a esto es porque es de mente abierta y con comportamientos «civilizados». Saben que tienen que ser cuidadosos, no molestar ni hacer fiestas.

Mi experiencia en Canadá. 

La primera vez con HomeExchange ha sido en Toronto: la casa de Erin y su familia. Una vez cerrado el intercambio en la web, nos dimos los teléfonos y hablamos por whassap varias veces. Encontramos una casita en un barrio residencial como las que aparecen en las películas. Cocina enorme, jardín con ardillas juguetonas, una cama cómoda y mucho silencio. Una casa increíble donde poder prepararnos el desayuno o la cena con su consiguiente ahorro económico también por esa parte.

En Vancouver repetimos y nos alojamos en casa de Maia a cambio de cuidar a Misha, una adorable gatita de un año. Además de un jardín enorme o poder hacer la colada, algo que agradecimos tras diez días de trekking por las Montañas Rocosas, nos dejaron a disposición las bicicletas. Con ellas recorrimos todo Vancouver de forma ecológica y sin coste. Además, nos dejaron unas recomendaciones: el supermercado más cercano, sus restaurantes favoritos de la ciudad o rutas para hacer en los alrededores de Vancouver. Todo un acierto y solo puedo decir que estuvimos mejor que en casa. Durante casi una semana probamos lo que es vivir en la tercera urbe canadiense a orillas del Pacífico. ¿Te animarías a probar?

En bici por Vancouver

En bici por Vancouver

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