El Gran Elefante, máquinas de la isla, El Viaje a Nantes
Europa Francia

El Viaje a Nantes, un festival de arte urbano en la capital del País del Loira

Escrito por la
el
12 julio, 2021

Amantes del arte urbano, del universo Julio Verne, de la fantasía y la ilusión, de los prodigios… Tenéis una cita este verano en la capital de Pays de la Loire, oeste de Francia: el viaje a NantesLe Voyage à Nantes en francés- se celebra en esta ciudad del 3 de julio al 12 de septiembre. Un festival conceptual con un despliegue de 127 creaciones artísticas distribuidas desde Nantes a Saint-Nazaire, estuario del Loira, dispuestas a inspirar y a insuflar el espíritu aventurero a miles de visitantes. Tal y como hizo con el escritor de “Viaje al centro de la Tierra” o “La vuelta al mundo en 80 días” hace casi 200 años. ¿Seguimos la línea verde?

Estatua de Julio Verne de joven

Estatua de Julio Verne de joven: Nantes fue su ciudad natal

Le Voyage à Nantes: el festival.

Transformación. En 1987 Nantes inició un proceso de oruga a mariposa: con el cierre de los astilleros comenzó una metamorfosis de ciudad industrial, eminentemente portuaria, hacia una gran urbe verde y sostenible. Así, antiguas fábricas y viejos almacenes se convirtieron en centros culturales, museos de exposiciones itinerantes acogiendo vanguardia y obras de artistas del momento. Los espacios públicos -parques infantiles, jardines, avenidas… incluso los monumentos- han querido también ser parte de esta nueva Nantes atrevida, renovada.

Naufragio de Neptuno, Nantes

Naufragio de Neptuno, Nantes

VAN o Le Voyage à Nantes nació en 2012 como un itinerario fijo por 40 obras de arte integradas en puntos estratégicos de la ciudad. Desde entonces y cada año, nuevas propuestas creativas se unen a este viaje. Unas de forma permanente, quedándose ya como parte del mobiliario urbano de la ciudad; otras efímeras. Artistas y diseñadores se vuelcan en dar vida a una ruta diferente por Nantes, invitando a formar parte de esta experiencia de forma interactiva. La propuesta: dejarse llevar, observar, participar e interpretar con nuestro bagaje una intención, un pensamiento inducido. ¿Un puercoespín o un erizo de mar? Al fin y al cabo, qué es el arte si no agitación del espíritu.

Arte urbano en la isla de Nantes

Arte urbano en la isla de Nantes

El viaje permanente: la línea verde en 20 paradas.

Creatividad. Esta sería la palabra que hila un trazado imaginario (señalado por una línea verde) recorriendo la ciudad de Julio Verne. A pie o en bicicleta, son 20 kilómetros con obras eclécticas y divertidas junto a los lugares históricos más eminentes de la ciudad. Desde el castillo de los duques de Bretaña a la fabulosa Isla de Nantes -habitada por seres fantásticos-. El itinerario se puede extender y completar en un crucero por el río Loira hasta su desembocadura en el mar, en Saint-Nazaire. ¡Empezamos!

Esculturas en la Isla de Nantes

Esculturas en la Isla de Nantes

Centro histórico de Nantes.

La estación de tren es un buen punto de partida para comenzar el viaje a Nantes siguiendo la línea verde. La primera parada artística: El Lieu Unique, centro cultural vanguardista con bar, restaurante y un hamman ubicado en una antigua fábrica de galletas. Lo más característico del edificio es la llamada Torre LU, de estilo art Decó.

El Viaje a Nantes, Torre Lu

El Viaje a Nantes, Torre Lu

Novedad 2021: al anochecer se proyecta Nymphea, una sirena en la superficie del agua.

Jardín des plantes.

El jardín Botánico de Nantes es un remanso de paz en medio de la ciudad. Sus invernaderos decimonónicos, con una colección única de magnolias y camelias han obtenido premios. Sin embargo, no es un parque cualquiera con sus senderos, patos, estanques… El ilustrador de comics juveniles Claude Ponti hace las delicias de los más pequeños con instalaciones como toboganes, un banco gigante y otros espacios de juego.

Estanque, Jardín Botánico de Nantes

Estanque, Jardín Botánico de Nantes

Le Jardin de Les Plantes, Nantes

Le Jardin de Les Plantes, Nantes

A unos pasos del Jardín Botánico se ubica el Museo de Arte de Nantes, con obras de todas las épocas.

Barrio Bouffay.

La ciudad medieval de Nantes se adivina en el trazado de estrechas callejuelas que serpean de forma laberíntica. Sin ser tan coqueta como Rennes, la capital bretona, han sobrevivido un puñado de casas con entramado de madera, vestigio de la arquitectura tradicional. Las flores, banderitas y serpentinas decoran el techo de pasajes entre comercios y bares en los que siempre hay un gran ambiente.

Catedral de St-Pierre-y-St-Paul.

Un pequeño paseo conduce hasta la catedral de Nantes, cerrada por un incendio en 2020. De estilo gótico, su interior alberga los sepulcros de los últimos duques de Bretaña, bella obra renacentista.

Catedral de Nantes

Catedral de Nantes

El castillo de los duques de Bretaña.

La línea verde tiñe el empedrado del gran monumento de Nantes: este palacio fortaleza construido en el siglo XV como residencia ducal y que más tarde alojaría a la monarquía francesa en sus vacaciones estivales. Usado como prisión, búnker durante la Segunda Guerra Mundial… Hoy alberga el museo de Historia de Nantes. Se puede acceder al patio de armas y circunvalar las murallas de forma gratuitas.

Castillo de los duques de Bretaña, Nantes

Por el festival del Viaje a Nantes, un enorme tobogán “Paysage Glissé” (paisaje deslizado) ha sido instalado desde el muro hasta el foso, ¡aunque solo lo pueden usar los que miden más de 1,30!

Palacio de los duques de Bretaña, Nantes

Palacio de los duques de Bretaña, Nantes

Plaza de Bouffay.

Un hombre trajeado con la mirada hacia el cielo de Nantes. Una pierna en el pedestal; otra en el vacío. La escultura de bronce Éloge du pas de côté quiere significar una alegoría al paso adelante, atrevido, que ha dado la ciudad, reinventándose.

Plaza de Bouffay

Plaza de Bouffay, Nantes

Atención porque en una esquina de la plaza hay una curiosa intervención que suele pasar desapercibida: Le temps entre les pierres«El tiempo entre las piedras» ha coloreado la pared de una antigua casa ya demolida donde son visibles las huellas de las antiguas chimeneas del edificio.

El tiempo entre las piedras

El tiempo entre las piedras, obras permanentes de El Viaje a Nantes

Barrio Graslin.

Distrito peatonal de tiendas, restaurantes y galerías, la vida discurre en torno a la plaza Graslin: frente al teatro se ha instalado una enorme pista de patinaje sobre ruedas.

Pasaje Pommeraye.

La línea verde da un pequeño rodeo por las callejuelas pero por una buena causa: se detiene ante estas galerías cubiertas de mediados del XIX con inspiración parisina. Una monumental escalinata salva los tres niveles decorada con primorosas estatuas. Imperdible.

Pasage Pommeraye, Nantes

Pasage Pommeraye, Nantes

El Naufragio de Neptuno.

Esta sí pertenece a las intervenciones urbanas temporales, instaladas para El Viaje a Nantes el evento veraniego. En la plaza Real el artista Ugo Schiavi ha creado el naufragio de un gran barco oxidado y carcomido por la erosión de la sal y las olas. ¡Impresionante!

El Naufragio de Neptuno, arte urbano en el festival El Viaje a Nantes

El Naufragio de Neptuno, arte urbano en el festival El Viaje a Nantes

El Cours Cambronne -gran paseo con árboles y edificios de fachadas neoclásicas- conduce hasta el río, donde se ubica un lugar para el recuerdo: el Memorial de la Abolición de la Esclavitud. Y es que Nantes, como ciudad portuaria, fue uno de los principales focos del comercio de esclavos antes de su prohibición.

La isla de Nantes y las máquinas de la isla.

¡Bienvenida al mundo de lo extraordinario! Hemos llegado a orillas del Loira. Solo hay que cruzar el puente para sumergirse en la arquitectura contemporánea en el llamado barrio de la Creación. Antiguas naves industriales han sido convertidas en escuelas de diseño, arquitectura, idiomas… Con edificios rompedores y vanguardistas. Allí donde mires surge el arte: desde un paso de peatones “a la inglesa”, un iceberg convertido en bar –L´Absence– a un metro gigante.

Metro gigante, isla de Nantes

Metro gigante, isla de Nantes

Les Machines de l´île.

Pero la mayor atracción de esta isla son las máquinas autopropulsadas -estructuras mecánicas móviles- que desafían la imaginación. Como en un sueño onírico de Julio Verne o Leonardo da Vinci, el Gran Elefante echa a caminar portando hasta 50 pasajeros, bramando, expulsando agua por su trompa a todas las personas incautas que se acercan demasiado.

En la galería o pabellón de las máquinas “duermen” (hasta que son despertadas) una gran araña, pájaros de otro mundo y otros animales fantásticos. Un bestiario fantástico que vive, se crea de metal y madera, en las naves de los antiguos astilleros de Nantes, de la mano de los artistas F. Delarozière y P. Orefice.

Araña en el pabellón de las máquinas

Araña en el pabellón de las máquinas

No hay que dejar de dar una vuelta -niños y no tanto- en el Carrusel de los Mundos Marinos: un enorme tiovivo de tres plantas con criaturas oceánicas que parecen flotar suspendidas en el aire. 25 metros de altura y 36 elementos móviles de diversión y emoción.

Carrusel de los mundos marinos

Carrusel de los mundos marinos

Saltar en la Luna.

El Viaje a Nantes sigue por la línea verde hasta el final del muelle, con paradas tan sugerentes como On Va Marcher Sur La Lune, cráteres elásticos en los que saltar mirando a la Tierra. O La Cantine du Voyage, un gran bar con hamacas de cara al Loira. En el mismo filo del agua, los aros que se iluminan en colores al anochecer: Les Anneaux.

On Va Marcher sur la Lune, Isla de Nantes

On Va Marcher sur la Lune, Isla de Nantes

Barrio Chantenay.

Desde el muelle Banana se puede cruzar el río y explorar este mágico barrio con esencia de pueblecito -sin salir de la gran ciudad- donde se ubican algunas de las obras más rompedoras de El Viaje a Nantes: el Jardín Extraordinario, con cascadas y parterres, inspirado en el universo Verne. Lunar Tree o árbol lunar, proyecto inacabado. O una gran pasarela terminada en lo que parece un gigantesco “Nido” –Belvédère de l´Hermitage– mirador al Loira y a la isla de Nantes.

Un nido gigante sobre el Loira

Un nido gigante sobre el Loira, El viaje a Nantes

El Jardín Extraordinario, el viaje a Nantes

El Jardín Extraordinario, el viaje a Nantes

Museo Julio Verne.

Genio y visionario, Julio Verne nació en Nantes en 1828. Su infancia quedó marcada por esta urbe portuaria y cosmopolita, despertando en su imaginación esos “Viajes Extraordinarios” que derivarían en “Veinte mil leguas de viaje submarino”, o incluso a la Luna, muchos años antes de que este hecho se produjera. El museo Jules Verne recoge la vida y obra del escritor con viejos carteles, ilustraciones u objetos.

Museo de Julio Verne en Nantes

Museo de Julio Verne en Nantes

Museo de Jules Verne, Nantes

Museo de Jules Verne, Nantes

Estas son solo algunas de las obras que se pueden contemplar en el recorrido por la línea verde en El Viaje a Nantes. ¡Hay muchas más!

Saint-Nazaire: el estuario del Loira.

El Viaje a Nantes se completa con un crucero de dos horas y media por el Loira hasta su desembocadura en el mar, partiendo desde la Marina de Nantes hasta la ciudad de Saint-Nazaire. Estuaire muestra un original trayecto artístico por 60 kilómetros donde sorprendentes intervenciones transforman la industria o se ensamblan con el paisaje de naturaleza y marismas del estuario.

Casita en el Estuario del Loira

Casita en el Estuario del Loira

Así, desde la cubierta del barco, se descubren estatuas de animales -monos, osos…- agazapadas en los árboles. Una casita sobre una chimenea industrial. Un péndulo sobre una cementera. Una casa semisumergida

Casa semisumergida, El Estuario

Casa semisumergida, El Estuario

Hasta llegar a la misma playa de Saint-Nazaire, donde los artistas siguen añadiendo propuestas cada año. La más reciente: un pie, un jersey y el intestino grueso sobre la arena amarilla lamida por el océano. Conjunto escultórico que se une a la famosa Serpiente de océano de Huang Yong Ping (ya en St. Brévin). Un enorme esqueleto de 130 metros de extensión que aparece y desaparece en el mar en función de las mareas. Un auténtico museo al aire libre innovador y sugerente: el Viaje a Nantes es un desafío a la razón, a la estética, a las rutas convencionales y aburridas.

Obras en Saint Nazaire

Obras en Saint Nazaire

Datos prácticos: viajar a Nantes.

Desde Madrid y Barcelona hay varias frecuencias diarias de vuelos directos a Nantes; también hay tren desde Barcelona, aunque tarda unas 10 ó 12 horas en completar el trayecto (es un tren nocturno). En cuanto al alojamiento, yo me hospedé en el Voltaire Opera Nantes Centre, un hotel boutique muy acogedor a unos metros de la plaza Graslin.

Hotel Voltaire Opera, Nantes

Hotel Voltaire Opera, Nantes

Más información en la web oficial del festival Le Voyage a Nantes.

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