Hijas de Hércules

A Coruña, ciudades fundadas por Hércules

Heracles en griego. El Semidiós. Hijo de una reina mortal, la energía extraordinaria de Zeus latía por sus arterias. El héroe clásico por antonomasia según los grandes escritores de la época también fue un gran viajero. Atormentado por Hera, recorrió lugares fantásticos y prohibidos como el reino de Hades o el jardín de las Hespérides cumpliendo con los Doce Trabajos. Cruzó el mar trazando una estela de lugares marcados por su leyenda. Entre aventuras, dar muerte a malvados gigantes o echar alguna cana al aire… Dibujó un reguero de puntitos en el mapa: ciudades fundadas por Hércules.

Hércules borracho, Casa de los Ciervos, Herculano

Hércules borracho, Casa de los Ciervos, Herculano

Herculano, bajo las cenizas del Vesubio. 

Érase una vez un próspero pueblo de pescadores y comerciantes a orillas del mar llamado Herculano. Una noche de agosto, año 79, la tierra desató su furia escupiendo nubes de lava, fuego y ceniza del Vesubio. No hubo un nuevo amanecer.

Herculano, Italia

Ruinas de Herculano, Italia

Los griegos navegaron por todo el Mare Nostrum estableciendo puertos en tierras verdes y fértiles. El sur de Italia fue una próspera región conocida como la Magna Grecia, que más tarde pasaría a manos del Imperio Romano. Así como el mito de Heracles se convirtió en Hércules, esta era su ciudad, una apacible villa de veraneo de los patricios de Roma. Hasta que el volcán despertó, devoró Herculano y a su vecina Pompeya, conservando patios, casas y frescos bajo la capa de lapilli.

Mosaico de Hércules, termas de Herculano

Mosaico de Hércules, termas de Herculano

Surcando la línea de la costa amalfitana, esquivando los cantos de sirenas que ocupaban los islotes de Sorrento, divisamos la bella Amalfi. Según cuenta la leyenda, este era el nombre de una ninfa de la que se enamoró perdidamente Hércules. Pero ella murió pronto, y el semidiós le dio descanso en las orillas de ese mar que era tan azul como sus pupilas.

Costa Amalfitana

Costa Amalfitana

Tánger y la gruta de Hércules.

Al otro lado del mar, donde se fusionan las aguas del Atlántico y el Mediterráneo, el paso del Estrecho es custodiado por la multicultural ciudad de Tánger. Su etimología proviene de “Tanja”, la esposa del gigante Anteo a quien Hércules dio muerte tras robar las manzanas del jardín de las Hespérides y descansar en la gruta que hoy lleva su nombre. Con ella casó y tuvo un hijo, quien fundó la ciudad entre dos mundos, África y Europa, en honor a su madre.

La Gruta de Hércules, qué ver en Tánger

La Gruta de Hércules en Tánger

A Coruña, el faro más antiguo del mundo. 

La nave de los argonautas surcaba los mares en busca del Vellocino de Oro. En la proa, un Hércules desafiante a los designios del Olimpo. Según la leyenda, las embarcaciones griegas eran tan ligeras que podía cargarlas sobre su espalda. Atrás brilla la copa dorada regalo de Helios, el dios Sol. El camino encharcado por las olas del Atlántico conduce hasta la mítica Torre de Hércules, el único faro romano y el más antiguo en funcionamiento del mundo. Sus cimientos se alzan sobre la cabeza de otro terrible coloso: el rey Gerión, a quién Hércules decapitó por petición de sus súbditos, como recogió Alfonso X el Sabio en su “Historia de España”. Hércules señaló con un túmulo la colina de la victoria. En torno a ella fundó una ciudad cuya primera habitante fue Cruña.

La nave de los Argonáutas

La nave de los Argonáutas, A Coruña

Ciudades fundadas por Hércules: Cádiz.

La vieja Gádir, erigida por los fenicios hace casi tres mil años, es probablemente la ciudad más antigua de occidente, destinada a ser un importante punto estratégico comercial y marítimo. Aquí la tradición rivaliza con la gallega en cuanto al lugar de la muerte del gigante de tres cabezas Gerión. En la versión más aceptada de la mitología griega vivía en la isla de Eritrea, a la que el héroe arribó para realizar el décimo de sus trabajos: robarle el rebaño al temido coloso.

Cádiz

Cádiz, ciudades fundadas por Hércules. Fuente: Pixabay

Ávila, nieta de Hércules.

Con tanto trajín de amoríos y aventuras, hasta el corazón mismo de la península ibérica emerge la sangre de Hércules. Uno de sus (muchos) vástagos, Alcideo, había llegado de África y recorría con sus augures la estepa castellana durante una fría noche. Desorientados, avistaron una bandada de palomas vadeando el cielo. Sus plumas blancas resplandecían en la oscuridad. Siguieron a las aves hasta que se posaron sobre una colina, justo antes del amanecer. En ella se instaló Alcideo fundando la ciudad de Ávila, en recuerdo a su madre. Su rastro se perdió con el inexorable devenir del tiempo, más sus murallas, recias, de estelas romanas, viven más allá de mitos, leyendas e historias de los hombres.

Atardecer en la muralla de Ávila

Atardecer en la muralla de Ávila

“Los humanos somos cual las hojas. El viento las esparce por la tierra y la floresta hace germinar otras, y las primaveras se suceden. Así nace y se extingue toda generación”. Homero, La Ilíada. 

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KriscosmopolillaBelén (MMaruxainaViajes por el Mundo Autores recientes
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Super chulo. Mitología, arte y cultura han dado como resultado este post que te ha quedado de lujo. Bravo 😉