La Carriona, la Ciudad de los Muertos de Avilés

Cementerio de La Carriona, Avilés

«Con brisas yo, tú con vientos, nos va llevando la vida como un faro al mismo puerto». Ana de Valle (Avilés, Cementerio de La Carriona)

Entrada, cementerio de La Carriona, Avilés

Entrada, cementerio de La Carriona, Avilés

Recuerde el alma dormida, grano a grano gotea incesante de arriba a abajo esa cuenta atrás que ya nunca se detiene. Avive el seso y contemple el reloj de arena marcando cómo se va la vida y se viene la muerte, tan callando. Qué fue de las horas y los minutos de esos héroes y anónimos que hoy habitan las calles silenciosas de esta ciudad fría… Volaron. La villa del último viaje es ahora lugar de la memoria, espacio de arte destinado al recuerdo de los seres queridos.

Relojes de arena, tapia del cementerio de La Carriona, Avilés

Relojes de arena, tapia del cementerio de La Carriona, Avilés

El Cementerio de La Carriona, Avilés.

Las flores frescas se marchitaron y el viento del Cantábrico las deshoja, mustias. ¿Por qué me gusta visitar los cementerios? Son museos al aire libre reflejo de un pasado, de las costumbres, la identidad y la cultura de un pueblo. El cementerio de La Carriona de Avilés es historia esculpida en mármol y piedra, acogiendo en sus más de cien años de trayectoria a todos los avilesinos en su eterno sueño.

Flores secas, cementerio de La Carriona, Avilés

Flores secas, cementerio de La Carriona, Avilés

El Avilés de la Belle Époque.

Año 1879. Cae el primer grano del reloj de arena. Un Avilés en pleno auge económico y explosión demográfica gracias al comercio marítimo necesita un nuevo camposanto fuera del centro urbano. Ya la Real Célula de 1787 había decretado la necesidad de edificar los cementerios apartados de las ciudades, en «sitios ventilados y lejos de las casas». Se elige un prado verde situado en un alto y se contrata a eminentes arquitectos del momento. Será Ricardo Marcos y Bausá, colaborador del proyecto de «La Ciudad Lineal» de Madrid, el encargado del diseño. De las entrañas de las canteras de Bustiello y Pillarno se extraerá la piedra. Por fin, el 1 de octubre de 1890 se inaugura el cementerio de La Carriona. Una Ciudad de los Muertos de planta cuadrada y estilo mediterráneo con osario y parte civil destinada a los no católicos. En su corazón, una capilla neorromántica desde la que parten las calles con la última morada. El coste: cien mil pesetas, una fortuna para la época.

Nichos, cementerio de Avilés

Tumbas y nichos, cementerio de Avilés

Finales del S.XIX. La base del reloj de arena ya tiene una fina capa de sedimento. Burgueses y adinerados avilesinos que regresan de las Américas con barcos repletos de plata planean su propio mausoleo, símbolo de la prosperidad que les acompañará también en la otra vida. Los Indianos ocupan un lugar privilegiado, próximos a la capilla. Esculturas de ángeles trompeteros, directos al cielo, vírgenes de rostro triste, querubines guiando a los más pequeños… Un despliegue de arte funerario en el que trabajaron los escultores más destacados de Asturias, destinado a la ostentación y a la lucha contra el olvido en los siglos venideros.

Familia Castro, cementerio de La Carriona, Avilés

Familia Castro, cementerio de La Carriona, Avilés

Más alejadas las calles humildes, esas de los obreros, amas de casa, trabajadores de la tierra y el trigo. En La Carriona reposan avilesinos y avilesinas anónimos junto a otros que hicieron Historia. Un tejido de almas entrelazadas y unidas que vivieron en esferas tan diferentes… Y hoy vecinas silenciosas. La Carriona es una galería ecléctica, en la que conviven diversos estilos interpretando a la oscuridad: búhos y lechuzas son los reyes de la noche. La serpiente simboliza la mudanza de la piel. No puede faltar la clásica calavera, unión de vida y muerte.

Cementerio de La Carriona, Avilés

Cementerio de La Carriona, Avilés

La Carriona en Hipogeo.

Alegorías marineras en los mástiles rotos, simbolizando la tempestad que hunde el barco: otra vez la muerte ganó a la vida, como en tantas otras. Algo típico de los cementerios de la Bretaña francesa, al norte de estas costas pero hermanas en la lucha contra el océano. Lo que sí es único de La Carriona es la estructura de Hipogeo. Una construcción subterránea con techos abovedados, heredada de tradiciones más antiguas de enterramiento.
Hipogeo, cementerio de La Carriona, Avilés

Hipogeo, cementerio de La Carriona, Avilés

Ilustres del cementerio de La Carriona.

La arena del reloj continua deslizándose. 1911, La Carriona se viste de de gala para acoger entre sus muros a un diputado y ministro: el Marqués de Teverga, acompañado de un gran séquito y honores en su despedida. 1937, letras de luto para recibir a un periodista, Luis Menéndez Alonso más conocido como Lumen. Un año después, al gran escritor avilesino, Armando Palacio Valdés. La mujer asturiana no es otra que Demetria, personaje nacido de su pluma; se dice que fue la propia sobrina de Valdés la que hizo de modelo. Aún hoy siempre tiene flores frescas en su regazo.

Tumba de Armando Palacio Valdés

Tumba de Armando Palacio Valdés

«La vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles». Armando Palacio Valdés

El reloj de la Muerte marca las horas más sombrías: la de la Guerra Civil en Avilés. Una cruz enorme con yugo y flechas para los caídos por la patria del bando franquista. Una columna en la otra esquina, casi escondida, la fosa común con cadenas para los republicanos que murieron defendiendo la libertad. Otra leyenda de La Carriona: se dice que en los cipreses aún se puede rastrear las señales de algún balazo…

Fosa del cementerio de La Carriona

Fosa del cementerio de La Carriona

Décadas duras las de la Dictadura, que condenó a muchos avilesinos al exilio y al olvido. Ana de Valle, poetisa autora de «Pájaro azul», desde su refugio en Francia añora las gaviotas del Cantábrico de su Asturias natal. En los 50 consiguió regresar tras catorce años sin ver a su esposo. Renaudó la escritura con el seudónimo «María de la Estrella». Sus cenizas desde Lieja volvieron a tierra asturiana en los años 80 para descansar para siempre en La Carriona.

Mausoleos del cementerio de La Carriona

Mausoleos del cementerio de La Carriona

Otros habitantes ilustres de La Carriona son el pintor Juan de la Cruz Pérez Espolita; el Rector de la Universidad de Oviedo, Sabino Álvares Gendín; Justo Ureña y Hevia, escritor, historiador y cronista oficial de la villa o el pianista Benjamín Orbón, acompañado de su hijo Julián, quien compuso la famosa canción cubana «Guantanamera». En 2014 una reciente tragedia: la del deportista de élite Yago Lamela, el mejor atleta de salto de longitud de España, de prematura muerte.

Tumba de Benjamín Orbón

Tumba de Benjamín Orbón

«Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma
Y antes de morir yo quiero echar mis versos del alma…» 

El reloj de arena casi rebosa. 2015. La mejor escultura funeraria de los panteones españoles recae en la del mausoleo de la marquesa de San Juan de Nieva. Un ángel con rostro de hombre y torso femenino apunta al cielo con las alas desplegadas. La trompeta espera su cometido: anunciar el juicio final. Un sudario lo envuelve todo, bajo el que se intuye un crucifijo. Cipriano Folgueras fue el autor de este panteón de leyenda, con una de las más curiosas: se dice que las cuencas de los ojos del ángel están huecas, ya que alguien robó las piedras preciosas que contenían durante la revolución.

Mausoleo de la Marquesa de Nieva

Mausoleo de la Marquesa de Nieva

El reloj de arena se ha colmado. Han rebosando los diminutos granos hasta el borde. Una mano silenciosa le da la vuelta: la  de la Muerte. Y todo vuelve a empezar.

Cementerio de La Carriona

Cementerio de La Carriona

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cosmopolillaDe Euskadiz al mundoGloriaCristinaDinkyViajeros Autores recientes
Irene
Invitado/a
Irene

Impresionante recorrido nena 😉

cuantas historias que hacen imaginar otros tiempos. Y si lo pensamos, son los cementerios los que unen de forma tan directa a las generaciones. Lugares interesantes 😉 yo era la primera vez que visitaba uno!

saludotes,

Ire

Maruxaina Bóveda
Invitado/a
Maruxaina Bóveda

Leer post tan bien escritos es una maravilla Patri. Para mí también son museos al aire libre y una forma de conocer el lugar en el que estoy. Un paseo por la historia…Éste no lo conozco así que apuntado queda 🙂

andrea
Invitado/a
andrea

muy bonita la entrada