Soñar Brasil, sentir el sur

Una tarde de invierno soñé con un lugar en el que perderse y olvidarse del mundo. Un destino con naturaleza, playa, cultura y diversión… Y Brasil fue la respuesta. Ir en verano al hemisferio sur y que siga siendo verano. Dedicarse sólo a sentir, a disfrutar de cada momento, a dejarse sorprender y a vivir la experiencia…  Porque Brasil es exótico y frenético, inmenso e intenso. Un auténtico crisol de culturas, – africana, americana, europea e incluso asiática-, lo que ha generado un pueblo alegre y acogedor, de gente abierta y entrañable. Un lugar donde todo es posible, sólo hay que soñar…

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Brasil es de color verde, verde profundo en su frondosa selva y verde turquesa en las aguas de sus agrestes y paradisíacas playas, que bordean una costa salpicada de las pequeñas y escarpadas islas que imaginamos en los cuentos de piratas.

Ilha Grande, Brasil

Ilha Grande, Brasil

Brasil es también rojo chillón, como los irregulares mosaicos de los escalones que compusiera Selaron en su ecléctica visión del mundo, ascendiendo al barrio alto de Río de Janeiro, la ciudad más animada de Sudamérica.

Escalaria de Selaron, Río de Janeiro

Escalaria de Selaron, Río de Janeiro

Así mismo Brasil es blanco, como el vapor de agua que se eleva vertiginoso al desplomarse el Iguazú en sus majestuosas cataratas, empañando las pupilas que se mantienen abiertas de puro asombro.

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

Y Brasil es azul, como el ojo del tucán que te observa mudo y quieto desde la profundidad de la floresta…

Tucán

Tucán

Brasil huele a estío todo el año, a trópico, a guayaba y a banana, a sal atlántica y lluvia vespertina… Sabe a dulce de leche mezclado con cacao (¡ese pastelito llamado brigadeiro!), suave tapioca y aromático arroz bañado de frijoles. Sabe a fresa y cachaza derritiéndose entre hielo picado. Y sabe a refrescante y delicioso zumo de abacaxi com hortelá al atardecer en Ipanema…

Ipanema

Ipanema

Este es mi relato de viaje de 17 días recorriendo el sur de Brasil. ¿Me acompañas? Pongamos una inspiradora melodía de fondo… ¡Y vamos a volar al coraçao carioca! (Ja sei namorar, Os Tribalistas).

Brasil

Brasil

Mi propuesta: empezar en Río de Janeiro, ciudad vigorosa, colorida y tan, tan divertida… Para llegar a la «europea» Sao Paulo, haciendo escala en la hermosa Costa Verde y sus mágicos pueblos de Andrade (Ilha Grande), Paraty o Trindade. Terminaremos muy al sur, en el estado de Paraná , lindando con Argentina, en las sobrecogedoras  cataratas de Iguazú, una visión que el viajero nunca olvidará…

MI RUTA POR EL SUR DE BRASIL:

Días 1 – 5: Río de Janeiro. Días 6-8: Ilha Grande. Días 9-10: Paraty y Trindade. Días 11 – 13: Sao Paulo. Días 14 – 16: Iguazú. Día 17: Río de Janeiro.

PREPARACIÓN DEL VIAJE.

    • Información útil: como europeo los requisitos son: pasaporte en regla, una carta de invitación de una persona residente allí (también la hacen si se solicita en hoteles, previa reserva), y un documento del banco que acredite que se poseen en la cuenta corriente al menos 80 euros por día de estancia. Esto en teoría. En la práctica, a mí sólo me pidieron el pasaporte.
    • La moneda es el real. El valor: 1 euro son 3,3 reales. Un cambio más que beneficioso, aunque Brasil no es precisamente barato.   En cuanto a los vuelos desde España, hay que estar ojo avizor para cazar una buena oferta: directo sólo vuela Iberia. El precio estándar ronda los 1.000 euros. Haciendo escala en París o Francia se pueden ahorrar 200 ó 300 euros, eso sí, cogiéndolo con bastante antelación con Air France o KLM, como fue mi caso.
    • Imprescindible: no olvidar RELEC (repelente extrafuerte), chaqueta y pantalón largo y el chubasquero. Aunque sea el trópico llueve y puede refrescar, sobre todo en el sur del país.
  • Seguro de viaje. Yo recomiendo Intermundial. Si lo compras a través de mi web tienes un 20% de descuento usando el código LACOSMOPOLILLA10. Lo puedes conseguir pinchando aquí:


    PARTE 1: LLEGADA A «CRAZY» RÍO DE JANEIRO.

    Mi entrada en Brasil fue a través de la «loca» metrópoli de Río de Janeiro: una ciudad palpitante, que rezuma vida y alegría por los cuatro costados. Para una «europeílla» recién llegada como yo, en un primer impacto resultó desquiciante y ruidosa, de tráfico infernal y atascos interminables, donde vendedores ambulantes se pasean con agua y comida… Coger un autobús urbano, ¡toda una aventura! ¿Preparados para saltar en marcha cuando llegue a la parada? Mi consejo: no agobiarse y… ¡A hacer lo que vieres!

    Autobús Río

    Río de Janeiro

    Infraestructuras aparte, Río tiene todos los ingredientes para una estancia completa y variada en la que con 4 ó 5 días quedaremos más que satisfechos: visitas culturales a los lugares típicos como el Pan de Azúcar, el Cristo de Corcovado, el jardín Botánico

    ¡Vamos al Pan de Azúcar!

    Las impresionantes vistas desde el Pan de Azúcar…

    Río desde el Pan de Azúcar

    Río desde el Pan de Azúcar

    Después, podemos refrescar los pies: nada como un estimulante baño en las agitadas aguas que lamen la arena de la famosa playa de Ipanema; o dar un paseo al atardecer, andando o en bicicleta por la Lagoa y Copacabana.

    La lagoa

    La lagoa

    Sin olvidar el pintoresco y concurrido centro de Río: el barrio de Santa Teresa, con su peculiar Escalera de Selaron, obra ecléctica, «viva y mutante», del autor chileno, inacabada y ya convertida en leyenda al hallar in situ en enero de 2013 al mismo Selaron muerto.

    Escalera de Selaron

    Junto a Santa Teresa se encuentra el pintoresco Barrio de Lapa, donde no hay mejor lugar  para acabar el día con unas cervezas o una deliciosa caipirinha en alguno de sus múltiples pubs de música en directo.

    Lapa

    Lapa

    De paseo por Lapa…
    Lapa

    Lapa

    Pero, de todas las atracciones turísticas, la más famosa es sin duda El Cristo Redentor, que desde las alturas observa Río en su eterno abrazo. Para la subida al Corcovado lo mejor es consultar el tiempo y elegir un día despejado, y así poder disfrutar de las magníficas vistas sobre toda la ciudad. Muy aconsejable reservar con antelación por Internet, para evitar colas y pudiendo seleccionar la hora de la visita (Trem do Corcovado). Cuesta 48 reales y el subir en tren merece mucho la pena por el paisaje, entre árboles y montañas.

    Cristo de Corcovado

    Cristo de Corcovado

      «Siempre me ha gustado la imagen del Cristo Redentor en el Corcovado, con los brazos abiertos y no torturado en una cruz» (Paulo Coelho)

    Río de Janeiro también tiene su parte más elegante, muy occidental: bajando en el metro Cinelandia se puede dar un paseo por la cara más europea de la ciudad: el Teatro, el Parlamento… Y aprovechar para comprar algún souvenir en los mercadillos.

    Parlamento de Río

    Parlamento de Río

    Y, si nos hemos estresado con tanto trajín, un bello paseo por la Floresta de Tijuca nos devolverá la calma, entre su silencioso bosque atlántico que acoge y rodea a la ciudad aportándole verdor y un poquito de sosiego.

    Floresta da Tijuca

    Floresta da Tijuca

    Alojamiento en Río de Janeiro:

    El alojamiento elegido: un económico hostel de ambiente mochilero, situado en el corazón de Copacabana (Hostel Cabana Copa), muy cerca del metro Arco Verde, en las inmediaciones de un frondoso parque, del que simpáticos monitos sawis bajan a saludar durante el desayuno en la terraza. Precio: 17 reales la noche en habitación compartida. 

    Mono sawi

    Si te descuidas los monos sawis te roban el desayuno

    Salir de fiesta en Río de Janeiro.

    ¡Bajo ningún concepto hay que perderse la noche de Río! Sitios tradicionales en los que divertirse son la Casa Rosa, para degustar una deliciosa feijoada y bailar a ritmo de samba, quien después pueda con la tripa más que llena… La Garota de Ipanema, para una cerveza skol o bohemia más tranquila, bar se compuso la famosa canción, o la popular Scenario, en la calle más transitada de Lapa, discoteca con cuatro ambientes, acompañados de una refrescante caipirinha de fruta natural.

    Caipirinhas

    Caipirinhas

    Comer en Río de Janeiro:

    Tuvimos la suerte de estar acompañadas de amigos brasileños y españoles residentes allí, por lo que nos llevaron a los mejores locales. Merece la pena tomar nota de:

    Buffet a Quilo: muy abundantes por el centro (Ipanema y Copacabana). Un autoservicio donde probar todas las delicias brasileñas, ya que después de escoger pesan el plato y pagas en consecuencia. Se come estupendamente por 15 reales. En el resto de ciudades de Brasil también son bastante populares.

    Bobó de camarao

    Bobó de camarao

    Barrio del Horto: tras el Jardín Botánico, se encuentra este pintoresco barrio de casas coloniales portuguesas de chillones colores, con bonitas terrazas y restaurantes. En el restaurante Horto probamos una tradicional cerveza llamada Teresópolis y un delicioso bobó de camarao, servido en una calabaza hueca. Otras delicias que no se pueden pasar por alto para saborear la más pura gastronomía brasileña son el bolinho de feijao, un buen plato de lula (calamares fritos), un puré de mandioca, un strogonoff y por supuesto una picahna (carne asada) y el plato más tradicional: una feijoada.

    ¡Bon appetit!
    Feijoada

    Feijoada

    Terminamos el recorrido por Río de Janeiro con una pequeña referencia al tema seguridad: aunque haya mejorado mucho, sigue siendo Brasil. Yo no me llevé ningún susto, pero no está de más ser cautos y prudentes… Se pueden coger taxis y autobuses sin problema, o caminar por las calles del centro de la ciudad tranquilamente. Si andáis perdidos, no dudéis en preguntar: los lugareños estarán encantados de ayudarte. A las favelas no fui, a pesar de que hacen rutas turísticas no me pareció de buen gusto el visitar los barrios más deprimidos como si de un zoológico se tratase… ¡Eso sí, la visión de las casas que crecen en vertical pegadas unas encima de otras a ras de la montaña impresiona!

    Fuerte de Copacabana

    Fuerte de Copacabana

    PARTE II: DE RUTA POR LA COSTA VERDE.

    ILHA GRANDE

    Una vez explorado Río, toca virar al sur. La primera parada: Ilha Grande, una preciosa isla a dos horas de la costa cubierta de vegetación y con playas paradisíacas a la que sólo se accede en barco.

    Para llegar a este paraíso, se puede contratar una excursión desde Río o bien ir por tu cuenta. Optamos por la segunda opción: desde la central de autobuses de Río cogimos un autobús hasta Angra dos Reis, un pueblo poco turístico y con nada para ver. Desde allí parten los barcos a Andrade, situado en una bahía de aguas azul turquesa. Pequeño pueblecito de calles sin asfaltar y rodeado de selva, es perfecto para olvidar el caos urbano de Río de Janeiro y descansar.    En Ilha Grande se puede estar dos días o dos meses… Ir a la playa, hacer senderismo por el interior de la isla, subir al pico Papagayo, contratar excursiones hasta la Praia López Mendes, el lago azul, la laguna verde… ¡La oferta es infinita!

    Ilha Grande

    Ilha Grande

    En los dos días que dedicamos a Ilha Grande apenas nos dio tiempo a disfrutar la playa, ya que desafortunadamente diluvió todo el segundo día. Aún así, desafiamos al mal tiempo haciendo una ruta de senderismo: nos internamos en la bruma para atravesar la isla de oeste a este hasta el pueblo fantasma de Dos Ríos y su antigua prisión. Una bonita caminata de 5 horas (2,5 horas ida y 2,5 vuelta) hasta lo que parece el fin del mundo. ¡No hay que olvidar llevar agua y comida!

    Senderismo a Dos Ríos

    Senderismo a Dos Ríos

    Antigua prisión de Dos Ríos

    Antigua prisión de Dos Ríos

    El alojamiento lo contratamos allí mismo: después de ver varios hostels y preguntar precio, nos decidimos por la Pousada Paloma, al fondo de la calle principal, por 30 reales la habitación compartida. Unos amigos holandeses que allí conocimos nos recomendaron el Ché Lagarto, donde ellos se alojaban, de ambiente internacional y buenas instalaciones.  Por último, una advertencia: en Ilha Grande NO hay bancos. Importante llevar dinero en efectivo, aunque en muchos restaurantes y tiendas aceptan tarjetas de crédito.

    PARATY

    Tras dos días lejos de la civilización, hay que seguir al sur. Continuamos bordeando la Costa Verde hasta la bella población de Paraty, un pueblecito fundado por los portugueses allá por el 1.660, que conserva intacto su encanto.

    Paraty

    Paraty

    El desplazamiento desde Ilha Grande lo hicimos a través de una agencia local situada en la misma calle principal, que nos ofrecía el traslado al puerto y después hasta Paraty en furgoneta por 50 reales, igual de económico que hacer la vuelta por Angra dos Reis e infinitamente más rápido y cómodo. Una hora y media de barco y dos horas de van más tarde y ¡estábamos en Paraty!   Paraty es un viaje en el tiempo al corazón colonial de Brasil, un itinerario sin prisa dejándose llevar por las laberínticas callejas de piedras donde el vehículo principal es la bicicleta, entre casas blancas de ventanas y puertas azules, verdes y amarillas. 

    Paraty

    Paraty

    Paraty

    Paraty

    Paraty, un remanso de paz donde las horas se dilatan tomando un zumo de frutas en sus tranquilas terrazas o viendo la puesta de sol al atardecer en su bahía, al compás que marca el tañido de las campanas de la vieja iglesia… ¡Relax absoluto! En cuanto al hospedaje: ahora sí hicimos caso de nuestros amigos holandeses y nos alojamos en el Ché Lagarto. Una opción barata, limpia y acogedora. Pero, sobre todo, un ambiente inmejorable, donde poder hacer amigos de todas las nacionalidades en su espacioso y animado porche al anochecer. Precio: 30 reales la noche en habitación compartida.

    TRINDADE

    En conocer el pequeño Paraty se tarda tan sólo un día completo. Así que, como por fin lució el sol, dedicamos un día de distensión en la playa en la cercana población de Trindade, que nos había recomendado un amigo. En la estación de autobús de Paraty cogimos un bus y 40 minutos más tarde no quedamos defraudados: ante nosotros, una hermosa playa de arena amarilla y aguas cristalinas, rodeada de selva y montaña.

    ¡Momento ideal para refrescarse con una cerveza Skol bien helada!
    Trindade

    Trindade

    III- SAO PAULO – CATARATAS DE IGUAZÚ

    SAO PAULO

    Decimos adiós a la Costa Verde y cambiamos de estado. Sao Paulo es el centro de negocios y financiero por excelencia del país. Aunque más de una voz nos dijo «no hay nada que ver allí», escogimos pasar el fin de semana por dos buenas razones: un amigo al que visitar y el vuelo de ida a Iguazú reservado con antelación desde España. He de decir que, aunque acudí sin mucho entusiasmo, ¡lo pasamos genial! Estupendo entorno de viajeros mochileros, decenas de locales para salir… ¡Viva Sao Paulo!

    Para desplazarnos desde Paraty a Sao Paulo hay numerosos autobuses, basta con acercarse a las taquillas de la estación y preguntar. Cogimos el bus nocturno, de salida a las 23.30 y llegada 6 horas después. El hostel lo reservamos en el Barrio Vila Madalena, aconsejadas por nuestro amigo, zona tranquila y segura, por la que volver caminando tranquilamente a la 1 de la mañana sin altercados (doy fe de esto último) (Hostel Vila Madalena). Aunque bastante básico, fue un buen lugar para hacer amigos e ideal para pasar el fin de semana, ya que en las cercanías se pueden encontrar numerosos bares para beber y comer. Detrás del cementerio también se pueden tomar unas curiosas instantáneas de la pintoresca «calle de los graffitis».

    Vila Madalena

    Un sábado en Sao Paulo es disfrutar el Brasil más occidental: una visita al Mercado de Artesanía, justo detrás del hostel, en el que me pareció transportarme por un momento a Londres a Portobello…

    La chica de Ipanema

    Mercadillo de Sao Paulo

    Pasear por la Avenida Paulista y no saber si te encuentras en Nueva York, Tokio o Seul, por la sucesión de rascacielos ultramodernos acristalados. Así como en el Parque Central, a mi entender tan similar al madrileño Retiro…  

    ¿Europa o Brasil?

    Vale la pena acercarse hasta el Mercado Central, llamado también de la fruta, con sus coloridas cristaleras y donde simpáticos vendedores dan a probar las frutas tropicales más deliciosas como lichis, papayas o mangos. Lo mejor: acercarse a uno de los numerosos puestos de zumos naturales, donde en apenas un minuto te preparan uno delicioso a tu elección. Mi preferido: piña con menta (abacaxi com hortelá).

    Brasil - mercado

    Mercado de la fruta

    Finalizamos un día intenso: ¡es sábado por la noche en Sao Paulo y hay que salir! Nuestros amigos brasileños nos llevan a Vila Olímpica, concretamente a un local latino de música en directo llamado Rey Castro. Me llamó mucho la atención que al entrar te dan una especie de tarjeta de crédito donde van pasando cada vez que pides una bebida y te lo cobran todo en la salida… Fue una noche especial, y al ritmo de Alejandro Sanz o Shakira, disfrutamos de la noche brasileña…

    CATARATAS DE IGUAZÚ

    Última parte del viaje, y sin lugar a dudas, ¡la más espectacular! La mejor forma de ir a Iguazú: después de mucho buscar vuelos desde España, en los que salía extremadamente caro, los reservé con un mes de antelación en la compañía brasileña Gol: 160 euros ida y vuelta. Se puede hacer también en autobús: 16 horas desde Sao Paulo; 24 desde Río… Lo dejamos para los más intrépidos o los que dispongan de mucho tiempo.

    Aterrizamos en el aeropuerto de Foz do Iguazú con una fría y copiosa lluvia como recibimiento. El autobús 120 nos dejó en el centro del pueblo, el mismo que se coge para ir a las cataratas, lado brasileño. Sobre la marcha buscamos hostel y lo encontramos detrás de la calle principal, muy cerquita de la estación de autobuses: Catarata Falls, una maravilla, limpio y con una piscina y discoteca al aire libre muy prometedoras de cara a la temporada más veraniega.

    Hostel de Iguazú

    Hostel de Iguazú

    A pesar del mal comienzo, parece que la suerte se torna de nuestra parte: al pisar el Parque Nacional dejó de llover. Dos horas bastan para explorar el lado brasileño, en el que un camino de tierra se va abriendo paso entre la boscosa vegetación hasta descubrir la primera panorámica de las cataratas, la cual me dejó literalmente sin habla… Una vez recuperada de la primera impresión, toca bajar y bajar por el sendero, hasta una pasarela flotante donde casi se puede tocar el agua.   Esa noche soñé con las cataratas, rugiendo aún su rumor en mis oídos…

    Cataratas de Iguazú, lado brasileño

    Cataratas de Iguazú, lado brasileño

    Y, si desde la orilla brasileña son espectaculares, cruzar a Argentina (que poseen el 80% del parque) deja ya sin aliento… Cogimos una excursión en el propio alojamiento y, tras una pequeña parada en la frontera, pisamos suelo argentino. La exploración de este lado conlleva todo un día, y… Realmente no hay fotografías ni palabras que puedan describir tanta belleza: hay que verlo y sentirlo en la propia piel. Con un sol brillante sobre cielo azul, deslizarse sobre la Garganta del Diablo o las cataratas de las Dos Hermanas, bajo las que se forma un mágico arcoiris, es estar presa de un hechizo del que no quieres despertar…

    Garganta del Diablo

    Garganta del Diablo

    Iguazú, lado argentino.
    Cataratas de Iguazú, Argentina y Brasil

    Cataratas de Iguazú, Argentina y Brasil

    Advertencia: ¡cuidado con los simpáticos coatíes! Auténticos amos del Parque, campan a sus anchas y, si pueden, te robarán la comida…

    Coatí de Iguazú

    Coatí de Iguazú

    Tras extasiarnos con las cataratas, como última parada la excursión se detiene en la atalaya que sirve de punto fronterizo de los tres países: Argentina, Brasil y Paraguay, muy cerca de Puerto de Iguazú en territorio argentino, y desde el que se divisa la grandiosidad de los ríos Paraná e Iguazú, frontera natural de los tres pueblos hermanos.

    DSC01819

    Atalaya de los tres países

    Al día siguiente, antes de coger el vuelo de vuelta a Río, no quisimos irnos sin conocer el Parque de las Aves, muy cerca del aeropuerto, donde tucanes, papagayos, grullas… Habitan entre los árboles o bien distribuidos en enormes jaulas a las que se puede acceder. Una excelente visita para amantes de los animales y la naturaleza. Con la mirada siguiéndonos de lejos de estos preciosos pájaros de colores imposibles, nos vamos con un magnífico sabor de boca de Iguazú.

    Parque de las aves

    Parque de las aves

    Decimos adiós a Paraná y volamos hasta Río, para pasar una última noche en Brasil antes de partir de nuevo a España. Me despido con la bella imagen de Ipanema grabada en mis retinas, y que a partir de ahora recordaré con nostalgia…

    Ipanema

    Ipanema

    Brasil, você está no coração…

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10 COSAS QUE HACER Y QUE VER EN RÍO DE JANEIRO

[…] recomiendo también este post, donde Patri Rojas, en su blog la Cosmopolilla, nos cuenta su experiencia visitando Brasil, Río de Janeiro […]

Alejandro
Invitado/a

Me alegro mucho que hayas disfrutado tanto un país por el cual he viajado de punta a punta y en variadas ocasiones (7 veces a Río de Janeiro por ejemplo ). Brasil es diversidad, cultura, música. playas, naturaleza exuberante y con la contagiosa alegría de su gente. Es un poco… Leer más »

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