Cataluña España

Altafulla y el Castell del Tamarit, un rincón delicioso en la Costa Dorada

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11 junio, 2021

Imagina un arco en la muralla. Detrás está el mar. Olas tranquilas, largas, en una playa de arena amarilla, fina y extensa. Al fondo, sobre el acantilado, se yergue la figura esbelta de un castillo con la torre a contraluz. Es el Castell del Tamarit, baluarte erigido en el siglo XI para proteger la costa de piratas otomanos y berberiscos. Poco más tarde se convertiría en un palacio gótico, residencia de los señores de Claramunt, vizcondes de Tarragona. Todo ello rodeado de un parque natural de charcas y humedales donde se bañan patos y garzas, antes de agitar alas y sobrevolar el casco viejo de Vila Closa, legado medieval y principal atractivo que ver en Altafulla, aparte de darse un delicioso chapuzón. Enclavado en plena Costa Dorada, este municipio es uno de los secretos mejores guardados de Tarragona.

Altafulla, Costa Dorada

Altafulla, Costa Dorada

Al contrario que sus vecinas Salou o Calafell, grandes núcleos turísticos, en Altafulla no se aprecian altos edificios que rompen el litoral con sus mastodónticos esqueletos. Su paseo marítimo se extiende a lo largo de casi un kilómetro con casitas bajas, de pescadores, y apacibles terrazas donde tomar una cerveza, una rica paella o fideuá, especialidad de estas tierras. Un poco más arriba -se puede ir caminando- el casco antiguo de Altafulla conserva el encanto medieval de plazuelas, callejas, escaleras y casas de época coronadas por un castillo. ¿Qué más ingredientes necesitas para una escapada perfecta?

La playa de Altafulla

La playa de Altafulla

Lugares que ver en Altafulla, un bonito pueblo de la Costa Dorada.

Reconozco que cuando pienso en una escapada desde Barcelona mi mente divaga hacia la Costa Brava: calitas escondidas entre pinares, pueblos encantadores… Pero también al sur es posible encontrar estos rincones. No me esperaba tan bonita Altafulla y me sorprendió para bien. Si la visitas durante un día o un fin de semana, anota los lugares que no te puedes perder tanto tierra adentro como a pie de playa:

Calles de Altafulla

Calles de Altafulla

Vila Closa, casco antiguo de Altafulla.

Menudo placer para la vista el pasear por la villa medieval de Altafulla. Silenciosa, tranquila, congelada en el tiempo… el trazado de travesías conduce hasta la parte más alta, donde se alza el castillo de Altafulla o Castell dels Montserrat. Una gran fortaleza defensiva destinada localizada estratégicamente en los límites del antiguo condado con territorio musulmán. Actualmente no es visitable, ya que es de propiedad privada.

Castillo de Altafulla

Castillo de Altafulla

Al otro lado de la plaza destaca el templo más importante de la villa: la iglesia barroca de Sant Martí, albergando los restos de los marqueses de Tamarit. No estaba abierta cuando descubrí Altafulla; si lo está te recomiendo que pases a verla, al menos a echar un vistazo a su retablo barroco.

iglesia de Altafulla

iglesia de Altafulla

La calle del Forn.

Desde la plaza Sant Martí se impone descender por la escalinata que conduce a la plaza del Pou, corazón de Altafulla donde se ubica el Ayuntamiento con un monumento a los tradicionales castellers, escultura a tamaño real recreando los castillos humanos que son típicos en las festividades de la provincia Tarragona. La llamada calle del Forn discurre entre las fachadas de viejas casonas pintadas en color crema con torres decoradas, portales y ventanales de rejas negras que trasladan a otro siglo. Imperdible.

Calle del Forn, qué ver en Altafulla, Tarragona

Calle del Forn, qué ver en Altafulla, Tarragona

El museo etnográfico de Altafulla.

Una ventana al pasado de la vida rural de Altafulla y sus alrededores. El museo etnográfico, ubicado cerca del castillo, exhibe piezas y herramientas de labranza usadas durante siglos por la generación de nuestros tatarabuelos y ancestros. Solo abre los fines de semana (sábados y domingos).

Les Botigues de Mar.

En tan sólo 20 minutos caminando desde el centro histórico se alcanza la playa de Altafulla. El barrio marinero mantiene la esencia de pueblo de pescadores en una postal que recuerda a antaño, antes de que la explosión urbanística y el boom del turismo de masas reventara gran parte del litoral mediterráneo. Es por ello que la playa de Altafulla se mantiene poco masificada incluso en los meses veraniegos.

La playa de Altafulla

La playa de Altafulla

El Castell de Tamarit.

Reservado para eventos y bodas con encanto, entre ellas de celebridades -aquí se casó el futbolista Iniesta, por citar un ejemplo- existe un sendero litoral que bordea el castillo por detrás del acantilado, dando acceso a una pequeña cala de aguas transparentes (la cala Jovera). El castillo medieval resalta con su figura impresionante, favorecida por el entorno de naturaleza y mar que lo abraza. A quién no le gustaría casarse aquí…

Castell de Tamarit, Tarragona

Castell de Tamarit, Tarragona

La senda litoral –el Camí de Ronda– continua por el acantilado, entre pinos y matorrales mediterráneos, con olor en primavera a tomillo y romero en flor hasta la playa de la Mora o Tamarit playa, la Torre de la Mora, Cala Fonda y los restos de un antiguo embarcadero de tiempos de los romanos. Todo depende del tiempo disponible y las ganas de caminar que se tengan. Uno de los planes senderistas más agradables que hacer en Altafulla.

Villa romana de Els Munts.

Aunque el centro del pueblo sean reminiscencias del medievo, el origen de Altafulla se remonta mucho atrás: a los tiempos de Hispania y los conquistadores romanos. Durante el siglo I de nuestra era, la cercana Tarraco era una de las ciudades más relevantes de la costa. Esta zona del litoral fue elegida por ricos patricios -entre ellos Cayo Aurelio, el tío de Julio César- para instalar hermosas villas palaciegas de la que hoy son visibles los restos de la finca de Els Munts, con termas, estanques y alcobas decoradas con primorosos mosaicos. Sin duda uno de los principales reclamos históricos que ver en Altafulla. Tal es la importancia de estos hallazgos, que la villa romana de Els Munts está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

¿Dónde comer en Altafulla? A pie de playa, contemplando el vaivén de las olas, lejos de los motores de los coches, el paseo marítimo y sus terrazas ofrecen menús a precio asequible con diferentes platos de pescado, arroces, o la deliciosa sanfaina catalana, también con platos aptos para veganos. Nada mejor que disfrutar de una buena comida y un baño o paseo al atardecer hasta el final de la playa, donde se alza el Castell de Tamarit, esperando allí el atardecer. ¿Te apuntas?

Fideua en Altafulla playa

Fideua en Altafulla playa

Alojamiento en Altafulla.

Te recomiendo la maravillosa Vila Marcia, con jardín, piscina y a 800 metros de la dorada playa de Altafulla.

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