Mercadillos de Navidad en Berlín
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Mercadillos de Navidad en Berlín

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15 diciembre, 2015

Huele a gofre con chocolate. El humo impregna el ambiente al abrirse la tapa de grandes cacerolas en los puestecitos. ¿Qué manjar contienen? Dulce y especiado vino caliente, lo mejor para entrar en calor. Porque hace frío, sí. El termómetro marca casi cero grados. Apenas si son las cuatro de la tarde y ya ha anochecido… Estoy en Berlín, una gélida ciudad del norte de Europa, que en diciembre se enciende gracias a sus mágicos mercadillos navideños. ¿Te vienes de mercadillos de Navidad en Berlín?

Weinhnachtsmarkt. http://gendarmenmarkt.de/der-platz-berlin-mitte.htm

Weinhnachtsmarkt. Fuente: http://gendarmenmarkt.de/der-platz-berlin-mitte.htm

Un puente diciembre por los Mercadillos de Navidad en Berlín.

Un puente de la Constitución a la caza de una oferta de vuelo apareció «Berlín». Una amiga de toda la vida y yo andábamos tras un destino europeo, una capital en la que gastar estos días festivos previos a la Navidad. La excusa de que ella estudiaba alemán y quería practicar fue más que suficiente para decidirnos. No conocíamos la capital alemana y, además de sus atracciones turísticas habituales, me habían hablado de los famosos mercadillos navideños. Más de sesenta distribuidos por todo Berlín, que se pueden disfrutar desde el primer domingo de adviento hasta fin de año.

Con la maleta repleta de ropa de abrigo aterrizamos en Berlín. Nuestro primer punto de referencia es Alexanderplatz, donde se ubica nuestro básico hostal (Pangea People hostel). Las huellas de la RDA se perciben en construcciones de los años 60, como el Reloj Mundial, que rota mostrando la hora en todo el mundo, o la torre de la televisión, la más alta de Europa. Vislumbramos las casetas de madera aún apagadas ya que es temprano. No importa, volveremos más tarde. El mercadillo navideño de Alexanderplatz es famoso por ser de los más grandes y visitados de toda la ciudad.

Torre de la televisión

Torre de la televisión

Gastamos este primer día recorriendo el centro. Exploramos las tiendas ya decoradas de Navidad de Unter der Linden, el boulevar principal de Berlín, muy concurrido. Los jóvenes visten modernos, atrevidos. Las chicas caminan por la calle con pantalones ceñidos, tacones y cazadoras de cuero desafiando al frío. O quizá no lo sienten como nosotras. El caso es que me parece que tienen mucho estilo, unas Scarlett Johansson urbanitas.

Así llegamos hasta la mítica Puerta de Brandeburgo, símbolo de la ciudad. Guardamos una pequeña cola para acceder al interior de la impresionante cúpula de cristal del Reichstag, el Parlamento alemán. Al otro lado de la Puerta se impone el escalofriante Monumento al Holocausto, en el que nos sentimos cada vez más pequeñitas y angustiadas entre las 2711 estelas de hormigón que lo componen.

Puerta de Brandeburgo

Puerta de Brandeburgo mi amiga Tania y yo

En cuanto el hambre hace acto de aparición no se nos ocurre un lugar mejor para comer que el mercado navideño Weihnachtsmarkt. 

¡Vamos al mercadillo navideño!

¡Vamos al mercadillo navideño!

Aquí pruebo por fin el vino caliente. ¡Me encanta! El sabor del clavo, la canela, el anís envuelve mi garganta. Sirve para templar mi cuerpo tras varias horas de caminar. Si devuelves la taza recuperas parte del importe, pero me la quiero quedar de recuerdo. Con una rica salchicha cogemos fuerzas para continuar explorando el mercado.

VIno caliente y salchicha

Vino caliente y salchicha

De vuelta a Alexanderplatz parada obligatoria en el mítico Gendarmenmarkt. El euro simbólico que hay que pagar a su entrada compensa. Rodeado de monumentales edificios como el Deutsche Dom, la Konzerthaus y la Franzozische Friedrichstadtkirche, los puestos de artesanía, comida, flores de pascua… Compiten en llevarse la atención.  Ya ha caído la tarde y se representa una obra infantil en su escenario, congregando a gran número de espectadores de menos de un metro de altura.

Mercadillo Navideño

Mercadillo Navideño de Gendarmenmarkt

A pesar de que anochezca prontísimo está prohibido irse a la cama. Berlín es una ciudad joven y noctámbula. Cervecerías, pubs, discotecas… La noche es una auténtica fiesta en los locales de moda cercanos a nuestro cuartel general.

¿Quién dijo resaca? Amanece un nuevo día para conocer algunos de los museos más importantes de Berlín, situados en la Isla de los Museos en un meandro del río Spree, debajo del Mitte. Lo mejor: subir a la cúpula de la catedral, asombrarse  con la grandiosidad del Altar de Pérgamo y buscar a Nefertiti en la basta colección egipcia del Museo Nuevo.

Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/

Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/

Tras el atracón de cultura nos dirigimos a Potsdamer Platz. Son las tres de la tarde y ya está anocheciendo pero esto no nos amedrenta. En esta plaza en el distrito comercial de Berlín se encuentra el semáforo más antiguo de Europa. Y Winterwelt, uno de los mercadillos navideños más populares de toda la ciudad: es el primero en estrenar la temporada navideña, ya que abre a primeros de noviembre. En él se monta el tobogán de ski más grande de Europa. Por la noche se convierte en una fiesta, DJ incluido. ¡Momento para otro rico vino caliente!

Postdamer Platz

Postdamer Platz

Nuestro último día en Berlín nos traslada un poquito más lejos, hasta el palacio de una princesa: Charlottenburg. Éste es un elegante edificio de estilo barroco sobre el que destaca una suntuosa cúpula. Su interior guarda la habitación de ámbar, considerada la octava maravilla del mundo. En este romántico escenario no puede faltar otro típico mercadillo navideño, se dice que «el más romántico de la ciudad». Sin embargo como es por la mañana aún permanece dormido. ¡Lástima!

Charlotte Castle

Charlotte Castle

De nuevo hallamos las huellas de la Segunda Guerra Mundial en Die Kaiser Wilhelm Grdächtni Kirche. Una iglesia que permanece medio derruida, bombardeada como eterno recuerdo a la contienda. En su plaza otro mercadillo navideño que sí está abierto, lo que aprovechamos para comer una bratwurst acompañada de… Sí, lo has adivinado: una taza de vino caliente.

Die-Kaiser-Wilhelm-Grdächtnis-Kirche

Die-Kaiser-Wilhelm-Grdächtnis-Kirche

No me quiero despedir de Berlín sin visitar el emblemático Check Point Charly y palpar lo que queda de Muro. Aquí encuentro el Berlín más auténtico. Logro conectar con su doble atmósfera, cosmopolita y nostálgica, que oscila de la capital mundial del veganismo a «Good Bye Lenin»…

Un fragmento del Muro de Berlín

Un fragmento del Muro de Berlín

La tarde finaliza con un té y una tarta de la Selva Negra en la cafetería de lo alto de la torre de la tv, girando lentamente sobre las luces de los mercadillos, el intermitente cauce de coches, la vida palpitante y animada de esta Berlín fulgurante y navideña.

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Cristina
Cristina

Me encanta Berlín… y parece que ese mercadillo de Navidad es merecedor del euro que cuesta visitarlo. Sin duda y por todas las fotos que veo los mercados navideños de Alemania deben ser de los más animados.
Un abrazo

Maruxaina Bóveda

Tengo muchas ganas de conocer Berlín, a ver si consigo una escapada como la tuya 😉 Me ha gustado mucho el recorrido, no sabía lo del busto de Nefertiti, me lo apunto! Probé el vino caliente en Budapest y aunque mucha gracia no me hizo, con el frío que hacía… Leer más »

Patrise
Patrise

¡Berlín es preciosa! Me encantó cuando fui. Después de leer tu entrada me entran ganas de repetir en navidad jeje Yo hice free tours para entender mejor la historia de la ciudad, porque hay mucho que contar.