España Madrid

La Quinta de los almendros

Escrito por la
el
17 marzo, 2015

La Quinta de los Molinos: en busca de la primavera en la gran ciudad.

Hoy es uno de esos días en los que me da pereza Madrid. Un domingo de mediados de marzo en los que la añoranza del sur y del azul del mar puede conmigo. Me siento como encerrada entre estos muros grises, en este paisaje interminable de asfalto gris de cemento y de cristal, envuelto en el aire frío de un invierno que parece que no acaba.

En un día como hoy salgo al encuentro de un presagio de la primavera entre las paredes plomizas de Madrid, en forma de nívea flor.

Flor del almendro

La Quinta de los Molinos, un jardín en la calle Alcalá de Madrid.

Me sorprende observar que no soy la única. Tal vez somos demasiados, los que hoy hemos venido hasta este parque de las afueras, situado en Suances, al final de la madrileña calle Alcalá. El motivo de tanta afluencia se debe a la estrella del jardín en esta fecha: los almendros, que justo estos días están mudando su triste y tiritona desnudez para vestirse de blanco, como una novia, como diciendo ¡despierta! No te dejes engañar por la corriente gélida que baja de la montaña. Ya se están alargando los días, ya están próximos la luz y el calor…

Almendros en flor

Almendros en flor

Una vez en la Quinta es fácil localizarlos: ante mí se despliegan los pasillos de blancos almendros en ordenadas hileras. Qué contraste con el resto de componentes de este bosque urbano, árboles de hoja perenne y verde oscura. Es esta una estampa de belleza efímera y frágil, un espectáculo destinado a durar tan solo unos días… Y, sin duda, esto es lo que hace que sea tan especial.

Almendros en flor

Almendros en flor

El viento agita las ramas haciendo volar miles de pétalos y cubriendo el suelo de una alfombra suave y lechosa, como si acabara de nevar…

Almendro

Almendro

 

Ramas en flor

Ramas en flor

Prosigo mi agradable paseo entre solitarios eucaliptos, pinos y olivos, parcelas de cultivo mediterráneo. Lo siento, preciosos: hoy nadie os hace caso. Aquí se confunden los senderos, entre albercas, fuentes de granito y piedra, grutas y pasadizos; se me hace un laberinto ideal para juegos infantiles. Al fondo brilla el agua del estanque ovalado, reflejando sobre su superficie los últimos destellos del sol de invierno al atardecer.

Estanque

Estanque

Sobre mi cabeza baten furiosas las aspas de uno de los molinos que dan nombre a este parque, traídos desde Estados Unidos para remover el agua de regadío que abastece a los jardines.

Molino

Molino

Y, por fin, al fondo se descubre la Quinta, un pequeño palacete de color rosa pálido. Una villa clásica y elegante, de estilo vienés.

La Quinta de los Molinos

La Quinta de los Molinos

A los interesados en su historia sabed que antaño perteneció al conde de Torre Arias, hace ya casi un siglo, antes de pasar a manos municipales en los años 80 y convertirse en este parque lleno de vida, en el que un domingo cualquiera como hoy los niños gritan, corren, juegan a la pelota. En una dehesa en la que el florecimiento de los almendros se ha convertido en una atracción para turistas y madrileños, un bello marco donde todos quieren inmortalizarse. O, cuanto menos, saborear un poco de aire y color primaveral.

Turistas en la Quinta de los Molinos

Turistas en la Quinta de los Molinos

«Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera«
(A un olmo seco, Antonio Machado)

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18 Comentarios
  1. Responder

    Blog de viejes Bueno Bonito Barat0

    19 marzo, 2015

    Yo también soy de esas, voy en busca de flores a todas horas. Por suerte tengo un enorme árbol de mimosa en mi calle y me da la vida cada vez que salgo a la calle 😉 «La primavera ya ha llegado a la ciudad y no sabes lo bien que me sienta ….na na na ana» (es una canción de Delafé y las flores azules) https://youtu.be/CYSnFurGmt0

    • Responder

      @lacosmopolilla

      19 marzo, 2015

      Me encanta esa canción. También pensé en ella cuando escribí el post, aunque al final decidí cerrar con el poema de Machado. Un abrazo y gracias por el comentario 🙂

  2. Responder

    marcopolodirecto

    21 marzo, 2015

    Los japoneses tienen en su «hanami» la ancestral tradición de contemplar las flores, especialmente de cerezo, cuando la primavera empieza a asomar tímidamente. Aquí, en un esquinazo de Madrid, y a pesar del caos de la ciudad, podemos disfrutar de un auténtico y maravilloso hanami sin salir de ella. Un lujo. Como lo ha sido leer tu post. Gracias

    • Responder

      @lacosmopolilla

      21 marzo, 2015

      Muchas gracias por tu comentario. A mí me encantan los almendros en flor, me recuerdan a mi infancia (mi abuelo tenía un campo lleno de ellos) y era precioso verlos en primavera. Ir a Japón tiene que ser un espectáculo, espero que algún día. Un abrazo.

  3. Responder

    Joaquín Luque Muñoz

    26 marzo, 2015

    Hola buenas noches ! Un bonito blog felicidades de La Otra Mirada .

    • Responder

      @lacosmopolilla

      26 marzo, 2015

      Muchas gracias 🙂

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