Utrecht, el corazón de los Países Bajos

Lo mejor de Utrecht

Cierra los ojos. Solo escucha. Deja que el sol de otoño te roce. Deja que la música de las campanas te arrulle. ¿De dónde viene? No parece muy lejos. También se oyen risas. Una barca de patines deslizándose por el canal. Timbres de bicicletas. ¿A qué huele? Es dulce... Creo que son galletas recién hechas. Y a café... ¡Quiero uno! Hay un murmullo constante pero tranquilo que habla de gente paseando, de vida. ¿Dónde estoy?

Utrecht

Lo mejor de Utrecht, el corazón de los Países Bajos

Ahora abre los ojos. Estás en Utrecht, la ciudad del agua y de las flores. La ciudad del tratado que estudiaste en los libros de historia, donde se firmó la paz que puso fin a la guerra de la sucesión española. Estás en el corazón mismo de los Países Bajos, bajo la torre de su catedral, la más alta de Holanda. A 120 metros sobre el suelo sus campanas bombean, regando sus arterias en forma de canales. Sus venas son callejuelas medievales enrevesadas, por donde solo fluyen las bicicletas. Son cientos de bicis al compás, como en una coreografía improvisada.

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Dom Tower, Utrecht

Ha sido un fin de semana el que he pasado en esta ciudad y me ha conquistado. Y como todos los amores fugaces, no solo me ha bastado con conocer lo mejor de Utrecht, si no que me ha dejado con ganas de más…

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Un fin de semana en Utrecht

Utrecht, viaje al corazón de los Países Bajos.

Nunca me costó madrugar para salir de viaje. Al contrario, siempre me despierto antes, con la emoción y la impaciencia por llegar pronto al aeropuerto. Y así, a media mañana aterrizo en Schiphol, el aeropuerto internacional de Amsterdam. Lo primero que pienso es ¡pero cómo se pasa el tiempo! Hace ya diez años que conocí la capital de Holanda y me gustó muchísimo. Pero hoy no me puedo quedar: en la plataforma 3 parten cada 15 minutos los trenes con destino a Utrecht Central. Los directos, pintados de amarillo, apenas tardan 20 minutos.

Aeropuerto de Schiphol

Aeropuerto de Schiphol

El trayecto se me pasa volando contemplando la verde campiña holandesa: casitas, praderas, vacas y molinos. Me apeo en Utrecht y camino hasta el alojamiento: el Stayokay Utrecht, en pleno centro de la ciudad. El aire es fresco pero brilla el sol. El hostel está en una amplia plaza repleta de cafés y restaurantes con concurridas terrazas y un gran parking de bicis. Su interior me fascina: nuevo, de diseño vanguardista, con un personal e instalaciones que hacen que te sientas como en casa.

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Stayokay Hostel, Utrecht

¡Dos días para explorar Utrecht se me hacen cortos! Coger una bici en el hostel. Recorrer sus calles como una holandesa más… Aunque con mapa en la mano y parando en los lugares marcados con una estrellita.

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En bici por Utrecht

Lo mejor de Utrecht. Primera parada: el mercado de las Flores. 

Sábado por la mañana y luce un sol espléndido. El mercado de las flores abre de las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde en la plaza Janskerkhof, justo al lado del hostel. Bulbos de tulipanes, margaritas naranjas, rojas, violetas… El amarillo de los girasoles reclama mi mirada constantemente. En vísperas de Halloween no pueden faltar las calabazas de sonrisa maliciosa.

El mercado de las flores

El mercado de las flores

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El mercado de las flores de Utrecht

Mercado de las flores previo Halloween

Mercado de las flores previo Halloween

Una Ana Frank de piedra recuerda los estragos del nazismo. Tras ella, me invitan al mercadillo benéfico que han instalado en la iglesia, con productos locales, comida y cachivaches. Muy curioso. También el asomarse al Fabric Market en la paralela calle de atrás, la Breedstraat, un mercado textil con 400 años de antigüedad.

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Ana Franck, Utrecht

Segunda parada: la Domplein de Utrecht.

Todos los caminos llevan a la plaza de la catedral, donde en los albores de Utrecht se ubicaba el castrum romano. Por ser fin de semana es un alegre hormiguero: un mercadillo de artesanías y ricos quesos holandeses. Artistas callejeros que venden sueños frágiles y efímeros junto a la Libertad, erigida tras la liberación de Holanda en la Segunda Guerra Mundial.

Domplein de Utrecht

Domplein de Utrecht

Espero a que finalice la misa para adentrarme al interior de la catedral, de bellísimas vidrieras, por las que el sol se refleja en las baldosas en un mosaico multicolor. En su lateral, los jardines del claustro son un magnífico lugar de descanso en los que recrearse y reponer fuerzas.

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Vidriera, catedral de Utrecht

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Claustro, catedral de Utrecht

¿Que por qué estoy cansada? He subido los 465 escalones en espiral de la torre de la Dom para tocar el cielo de Utrecht con las manos. Para contemplar la ciudad a vista de pájaro. Apenas son hormiguitas los que desde abajo escuchan la melodía de sus cincuenta campanas. Una experiencia diez dentro de lo mejor de Utrecht.

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Utrecht desde la Dom

Tercera parada: el museo Central de Utrecht.

Del cielo al suelo. Pedaleando un ratito y ya estoy en el barrio de los museos. Imprescindible asomarse al arte y la historia de Utrecht en el Museo Central, un espacio diáfano donde se mezcla lo tradicional con lo contemporáneo. Hora de volver a cerrar los ojos en su sótano y envolverse con la acústica de la sala del barco de los mil años.

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Museo Central de Utrecht

Justo enfrente se encuentra la Casa de Dick Bruna, el creador de Miffi, la conejita más famosa de Holanda y que ya es todo un icono. Para amantes del diseño si se sigue pedaleando un poco más lejos se puede llegar a la Casa Rietveld-Schröder, hoy Patrimonio Mundial.

Miffti

Miffti

Lo mejor de Utrecht. Cuarta parada: un crucero por sus canales.

Utrecht se disfruta también desde el agua, paseando bajo sus puentes, observando las terrazas y sótanos abovedados de acomodados holandeses, que aprovechando el soleado día toman una cerveza o salen a navegar en sus piraguas. Incluso algún valiente se atreve a darse un baño y a hacer paddle surf. Los barcos se toman en el puente Viebrug, en la esquina de Oudegracht con Lange Viestraat.

Crucero por los canales de Utrecht

Crucero por los canales de Utrecht

Quinta parada: canal Oudergracht. ¡Nos vamos de compras!

De vuelta a tierra firme en los bordes del canal Oudegracht también brilla el color de las flores en animados puestos. La calle es un hervidero de comercios y transeúntes. En este momento me preguntan qué es lo mejor de Utrecht y respondo: ¡su vida! 

La vida de Utrecht, Holanda

La vida de Utrecht, Holanda

Desde allí se abren paso las callejuelas que desembocan en la plaza Vredenburg, con el principal mercado de la ciudad. Ropa, electrónica, comida, souvenirs… Y, lo mejor para mí: puestos de quesos de todos los tamaños y colores. ¿Quieres probar un poco? Quiero, sí. Y los pruebo todos. Y acabo comprando un delicioso trozo de queso de mostaza por 2,80 euros.

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Quesos, mercado de Utrecht

 Sexta parada: los cafés de Utrecht.

Ya es hora de descansar las piernas. Hay innumerables cafés en Utrecht donde tomar un delicioso capuccino, un té o un café latte, mi preferido. Los agradables sofás de la Vismarkt son un buen lugar. Aunque dicen que el café Olivier es el mejor de todos los Países Bajos.

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Cafe latte en Utrecht

Séptima parada: perderse por el centro.

Es difícil despistarse por el centro de Utrecht: siempre está la torre de referencia. Pero es un placer «perderse» a posta. Lo mejor de Utrecht es vagar por sus callejuelas sin rumbo aparente, descubriendo detalles que te sorprenden y te atrapan cuando menos te lo esperas: un banco cubierto de flores, un canal angosto, un jardín escondido, un patio donde los niños juegan…

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Canal de Utrecht

Octava parada: gastronomía de Holanda.

¡Hora de cenar! Como en la vecina Bélgica, los holandeses se pirran por las patatas fritas, el pescado y los mejillones. En el callejón de los restaurantes de Utrecht los hay variados y deliciosos como Vis en Meer. La oferta multicultural hace que los restaurantes griegos, turcos o incluso españoles estén de moda.

Restaurantes de Utrecht

Restaurantes de Utrecht

Última parada: las luces de Utrecht.

¿Impresionada? Pues ahora viene de verdad lo mejor de Utrecht. Cuando el sol desaparece se prenden las luces. El Trajectum Lumen es una ruta sensorial por el antiguo castro romano de Utrecht. Los canales se iluminan como si la Vía Láctea se reflejara en ellos, las antiguas casas encantadas cobran vida, brilla el interior de los túneles… Incluso el suelo de Utrech se convierte en ese camino de baldosas amarillas que seguir hasta el mismo corazón de la ciudad mágica…

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Iluminación nocturna de Utrecht

Y tal vez, si encuentras «Ciudad Esmeralda» puedas cerrar los ojos y desear volver a Utrecht otra vez.

Gracias a Turismo de Holanda por un maravilloso fin de semana en Utrecht. 

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8 Autores
cosmopolillaCristinaIreneLilián NATIBelén (Mis viajes y sensaciones) Autores recientes
Cristina
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Cristina

Me ha gustado mucho este recorrido por Utrecht. No la conozco y veo que es un lugar que tiene algo (bastante) de Amsterdam, y también de Brujas y Amberes…Son este tipo de ciudades que, aunque pequeñas, te dejan con ganas de más si vas con pocos días.

Precioso periplo. Gracias, Patri.

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