Sin motor: siete lugares a donde el coche no llega

¿Me crees si te digo que existen lugares sin coches en el mundo?

Aún perduran baluartes congelados en el tiempo. Espacios donde, aunque nos parezca imposible, el ruido infernal de autopistas y coches, el estrés y la vida acelerada no tienen cabida. Villas habitadas en las que el ritmo lo marcan los timbres de las bicicletas; la lluvia que cae todas las tardes en el trópico; el aleteo de las golondrinas antes de irse a dormir…

Gili Trawagan, lugares sin coches

Siete lugares sin coches en el mundo:

1. Culatra – Portugal.

¿Recuerdas la isla de «Perdidos»? Pues su réplica está en El Algarve, ese paraíso sosegado al sur de Portugal. Del puerto de Olhao zarpan pequeñas embarcaciones a las islas de la Ría Formosa: la isla Desierta, de doradas playas vírgenes, o Culatra, con barquitas blancas y azules. Habitada por un puñado de pescadores, con una pensión y un bar en el que sirven sabroso peixe recién pescado, es casi imposible encontrar un destino tan tranquilo como apartado.

Culatra

Culatra, lugares sin coches

2. Cinque Terre, Italia.

Al norte de la Toscana existen cinco pueblos atrapados entre la montaña y el mar de Liguria. Sólo llega el tren desde la Spezia, que los une atravesando la montaña con largos túneles. Sus casas de colores se apiñan en las laderas, aferrándose al acantilado sin miedo a precipitarse al agua. Advertencia: este es uno de esos lugares que te roban el corazón… ¡Lo siento! Si has venido hasta aquí, ya no hay vuelta atrás. Siempre querrás volver a despedir el sol en Riomaggiore, caminar por el puertito de Manarola o traer a un enamorado y juntos pasear cogidos de la mano por la Vía del Amor… Y suspirarás soñando con Cinque Terre.

Manarola, lugares sin coches

3. Burgazada, islas de los Príncipes, Turquía.

Suspendidas en la quietud del mar de Mármara se localizan las islas de los Príncipes, antítesis de la animada y frenética Estambul. La pequeña Burgazada es lugar de veraneo de la aristocracia, con una frondosa vegetación de bosque mediterráneo en la que se ocultan elegantes villas, una mezquita y dos iglesias ortodoxas. Un día basta para disfrutar de ella, haciendo senderismo entre sus barrancos y calas pedregosas, o tomando un refresco de limonada, rodeada de sociables felinos. El barco hace sonar la sirena: ¡hora de volver a la mágica Estambul!

Burgazada

Burgazada, lugares sin coches

4. Tortuguero, Costa Rica.

Recóndito y aislado, rodeado de selva y agua, a este remoto pueblo de la costa caribeña se accede tras cuatro horas en lancha surcando sus canales. Caimanes que observan con ojos amarillos. Monos aulladores que protestan por la intromisión desde las copas… ¡Toda la naturaleza en Costa Rica es pura vida! Tortuguero es un laberinto de callejones sin asfalto ni iluminación, al borde de una playa salvaje donde el mar ruge. El regalo final, espiar al amparo de la oscuridad a las tortugas verdes, en uno de los actos más importantes de su vida: desovar para perpetuar la especie. ¡Una de las noches más especiales de mi vida!

Tortuguero

Tortuguero, lugares sin coches

5. Gili Trawagan, Indonesia.

Una hora y media en barco de la popular Bali y estamos pisando esa playa blanquísima, bordeada de palmeras y de agua transparente que tanto hemos soñado gracias a las películas de Robinson Crusoe. Sólo hay un pueblo, por el que se desplazan carretas a caballo o bicicletas. Aunque si no nos da pereza usar las piernas, apenas dos horas bastan para completar el recorrido circular por la isla. Tomar una bintang al atardecer, contemplando los volcanes de la vecina isla de Lombok. Hacer snorkel en el arrecife de coral entre peces payasos y tortugas marinas… ¿Te imaginas unas vacaciones mejores?

Gili Trawagan

Gili Trawagan, lugares sin coches

6. Ilha Grande, Brasil.

Otra isla pero en el Atlántico, esta vez extensa, escarpada y agreste. Las calles de Ilha Grande son barro fresco y el verde oscuro de la vegetación descontrolada indican que aquí la lluvia es la principal vecina. También arribo en barco y me sorprende la soledad de sus playas, cuando son un auténtico paraíso. En el interior los senderos se pierden hasta el pico Papagayo, entre cascadas, ríos y pozas escondidas. Al otro lado encuentro un pueblo secreto, totalmente aislado del mundo: Dos Ríos. Una antigua prisión abandonada. Un perro grande y lanudo como único habitante visible. Casas devoradas por la yedra. ¿Es posible que este lugar exista o sólo es un pueblo fantasma, fruto de mi imaginación? ¡Uno de los lugares sin coches más insólitos que he visto!

Ilha Grande, Brasil. Lugares sin coches

7. La Graciosa, España.

La más pequeña y habitada de las Canarias es otro de esos lugares sin coches ya que sólo se puede llegar por vía marítima desde el puerto de Órzola, al norte de Lanzarote. Un pueblito blanco en que hay censados 699 habitantes, dedicados a la pesca y al turismo.  Una isla bendecida todos los días del año con la luminosidad del sol. Playas de arena blanca, y aguas cristalinas en las que zambullirse, la convierte en otro de esos lugares ideal para descansar y relajarse.

Fuente: http://www.wildcanarias.com/lanzarote

Fuente: http://www.wildcanarias.com/lanzarote

¿Y tú? ¿Cuál es tu refugio para desconectar del mundanal ruido que nos castiga en aras del progreso y la modernidad?

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@lacosmopolillaMiguel Ángel Otero Soliñoameseros viajerosBlog de viajes Bueno Bonito Barat0Glo Autores recientes
ameseros viajeros
Invitado/a

Qué buena idea la de recomendar lugares a los que no llegan los coches, se debe de respirar una paz… 🙂

Miguel Ángel Otero Soliño
Invitado/a

De tu lista de lugares maravillosos que incluyes solo echo de menos un lugar y ademas de los importantes que es nada mas que todo un continente «la Antártida». Solo por mencionar al respecto de Burgazada solo comentar que principalmente fue refugio de minorías, algunas de las cuales eran adineradas… Leer más »

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