Mongolia, el reino de los caballos

Amanece en Ulán-Udé, ciudad soviética al sureste del lago Baikal. Bajamos del tren que nos ha traído desde Moscú, inicio del Transmongoliano. Hoy cambiamos de transporte ya que para cruzar la frontera con la vecina Mongolia hemos elegido el autobús, más económico y rápido. La estación se encuentra a veinte minutos a pie. A medio camino nos despedimos de tierras rusas saludando a Lenin: la cabeza más grande del mundo del líder soviético preside la plaza. Ya me estoy despidiendo de Rusia y me muero de ganas por cruzar la frontera y descubrir qué ver en Mongolia.

Cabeza de Lenin, Ulán Udé

De Rusia a Mongolia, cruce de caminos.

La estación está al aire libre y encharcada. No quiero ni imaginar el frío que puede hacer aquí en pleno invierno. A las 7 abren las taquillas y recogemos nuestros billetes, previamente reservados por agencia. Media hora más tarde parte el autobús con más pasajeros mongoles que rusos, por una carretera de doble sentido, dirección sur. Nos esperan diez horas hasta Ulán Bator, la capital mongola. En tren hubieran sido el doble.

La salida de Rusia y entrada a Mongolia es un proceso largo y pesado: controles, preguntas en inglés, un perro que huele mi mochila… Suspiro con cansancio cuando por fin el funcionario de aduanas me estampa un sello en el pasaporte y esboza una sonrisa: “Welcome to Mongolia”. Mis primeros fideos de arroz con té me saben a gloria. ¿Agua? No, aquí todo el mundo desayuna, come y cena con té. Y ya rodamos por Mongolia… Campos, árboles y colinas verdes. Un cielo azul limpísimo, surcado por grandes aves oscuras. Ni un pueblo durante horas. Sólo yurtas y caballos, docenas, cientos de caballos, que trotan por las praderas. Así me imaginaba yo el mar verde de los Dothraki…

Mongolia

Mongolia

Qué ver en Mongolia: Ulán Bator, capital de la estepa.

A las seis de la tarde nos recibe el jaleo de una caótica urbe en medio de un árido valle: Ulan – Bator. Gritos de “taxi”, “taxi”. En la frontera hemos cambiado rublos por turgrik, una de las monedas más devaluadas del mundo. Un taxista nos quiere cobrar veinte mil (diez euros). Negamos y nos baja a quince mil. Tampoco. Cruzamos la carretera, buscando autobús público. Preguntamos a varios conductores y por menos de un tugrik en quince minutos estamos en el centro mismo, en la plaza Sükhbaatar. Ahora toca buscar el hostel, ubicado cerca pero en un entramado de calles lioso. Suerte que unas jóvenes nos ayudan, acompañándonos hasta la misma puerta. Primera muestra de amabilidad de los mongoles.

Plaza Sükhbaatar, qué ver en Mongolia

Plaza Sükhbaatar, qué ver en Mongolia

El hostel UB lo regenta Kim, agradable y cercana. Se trata de un hostel básico, con ambiente mochilero e internacional. Cerramos la excursión para los días siguientes y salimos a cenar, tratando de volver pronto a dormir: además del cansancio del viaje, un cartel en la puerta alerta de no salir al exterior pasada la medianoche porque es una ciudad insegura. La primera sorpresa, lo cara que es Ulan Bator para comer y beber en restaurantes, suerte que hay un ultramarinos y el hostel tiene cocina.

Estatua de Gengis Kan, emperador de los mongoles.

La mañana es clara y templada: ¡comenzamos el tour! A una hora de la capital Gengis Kan, el “hombre supremo en la tierra”, señor de todos los océanos, cabalga de nuevo. Con 50 metros de altitud y  250 toneladas de acero, la estatua ecuestre más grande del mundo honra el pasado medieval mongol, cuando el gran padre de la patria unificó a las tribus y extendió su imperio hacia todos los puntos cardinales: el más inmenso que jamás ha existido. La ubicación del lugar no es fortuita: a orillas del río Tuul, donde cuenta la leyenda que el joven Temuyín encontró con 15 años el látigo de oro con el que aunó los ejércitos.

Estatua de Gengis Kan, qué ver en Mongolia

Estatua de Gengis Kan, qué ver en Mongolia

En la base de la estatua recorremos el museo que nos ilustra sobre la historia de Mongolia. Se permite ascender hasta la cabeza del caballo, con vistas panorámicas sobre las praderas, bajo la mirada del temible emperador.

Gengis Kan

Qué ver en Mongolia: Parque Nacional del Terelj, dos días en la pura naturaleza.

La ruta continua rumbo a las montañas. La carretera asfaltada se acaba y comienza una pista de tierra, salpicada de baches. A la entrada al parque nos saludan una horda de ovejas y cabras, protestando por tener que apartarse de nuestro camino. Un poco más adelante, unos cuantos yaks, de pelo largo y cuernos puntiagudos. Caballos y más caballos. Incluso un par de camellos. Me temo que sólo para que los turistas se inmortalicen con estos insólitos animales.

Camellos y caballos a la entrada del Terelj

Nuestro campamento es un conjunto de yurtas sobre la hierba, con un saludable olor a caca de vaca en su interior. ¿Entramos?

Yurta de los nómadas, qué ver en Mongolia

Yurta de los nómadas, qué ver en Mongolia

Una estufa, una pequeña mesa y cuatro camas es todo el mobiliario de lujo que se estila en estas latitudes, donde sólo se escucha el sonido del viento y el diálogo de los animales domésticos que nos rodean: vacas y caballos, ocas y gallinas.

Interior de la yurta

Mis nuevos amigos en el Terelj

El almuerzo es sobrio, té y fideos de arroz, que puedo observar cómo amasa nuestra anfritiona. Suficientes para coger fuerzas y explorar los alrededores. Aquí parece que el tiempo se ha detenido, ya que se vive igual que hace cien años. No hay luz eléctrica ni agua corriente. De las letrinas prefiero no comentar… ¡Experiencias viajeras!

Unos ricos noodles con té

El paisaje lo componen bosques y rocas de formas extrañas, como si fueran gigantes dormidos. Un templo budista corona el valle, a donde suben los peregrinos a hacer girar las ruedas de las plegarias. Cada vuelta es una oración…

Templo budista

Subida al templo

Templo budista

No puede faltar el típico paseo a caballo en dos preciosos ejemplares, mansos y tranquilos, por los senderos de este parque santuario de la naturaleza que es el Terelj.

Mi yegua castaña

Colores del Terelj

La noche nos recibe con un estofado de carne y una luna llena que alumbra todo el valle con halo de luz blanca y fantasmal. Se ha desplomado la temperatura. Es hora de encender la estufa y acurrucarse entre las mantas, entre el chisporroteo y crujidos de la madera. A lo lejos se escucha el canto de un ave nocturna que salió a cazar.

De vuelta a Ulán Bator…

Después de pasear por los campos de Mongolia, saborear la libertad de los pastores de caballos, no puede si no parecerme Ulán Bator fea como un demonio. Deprimente y gris. Sucia y contaminada. Los rascacielos de cristal y torres de hormigón contrastan con zonas de pobreza y desidia. Incluso la única atracción turística de la ciudad, aparte de la plaza, el Monasterio de Gandantegchinlin, me parece poco cuidado y deslucido, al lado del templo de las montañas… Aún así, merece la pena recorrerlo. Sobre todo por su deslumbrante buda de 26 metros recubierto de oro, que guarda su interior.

Monasterio de Gandantegchinlin

Rueda de las plegarias

A pesar de que Ulán Bator no me ha conquistado, dejar atrás Mongolia me apena. Han sido pocos días pero he visto un país que tiene mucho que ofrecer, de gente acogedora y gentil. De paisajes para perderse…

Qué ver en Mongolia

Qué ver en Mongolia

¡Volamos a Pekin!

24 Comentarios

  1. Responder

    Diabarama

    15 Octubre, 2015

    Quéeeeeeeeeeeee kitsch , ostrassss, con el camello de hierba y todo! No me extraña que la ciudad te pareciera sucia y gris, comparada con el campo y sus saludables olores, suele pasar, amiga mía. Ahora cada vez que huelas una boñiga, podrás recordar la maravillosa estepa mongola. (Sonido de violines)

    • Responder

      @lacosmopolilla

      15 Octubre, 2015

      Je je je es curioso la caca de vaca, parece ser que es un aislante genial. Luego al rato se te acostumbraba el olfato y apenas lo notabas. Por la noche con la estufa nada de nada… Aparte de que la vida campestre sea maravillosa, es que Ulan Bator no tiene ná de ná. Pero bueno, para echar una tarde no está mal. Besotes

  2. Responder

    Andy

    15 Octubre, 2015

    Espectacular tu experiencia. El campamento me parecio de lo mas interesante. Que genial dormir en esa yurta!

    • Responder

      @lacosmopolilla

      15 Octubre, 2015

      Gracias, Andy. Una experiencia increíble en todos los sentidos 🙂

  3. Responder

    Alicia García

    15 Octubre, 2015

    Donde va a parar con la cámara nueva, han mejorado las fotos una barbaridad perfecto para este viajes, besos

    • Responder

      @lacosmopolilla

      15 Octubre, 2015

      Ja ja claro, comparada con la cutre cámara compacta que tenía… ¡Gracias, Alicia! Besos

  4. Responder

    ViajesxelMundo

    16 Octubre, 2015

    Preciosa Mongolia!!!! Hacia el oeste es una pasada! Tienes que volver.

  5. Responder

    Luis de Yrissarri

    16 Octubre, 2015

    Mongolia es bestial, tienes que ir una próxima vez hacia el oeste, al lago blanco… es alucinante!!!

    • Responder

      @lacosmopolilla

      16 Octubre, 2015

      ¡Muchas gracias!Síii, me quedé con ganas de más, fue muy poco tiempo. El sur tiene que ser una maravilla, el Gobi con sus camellos peluditos 😉 un abrazo

  6. Responder

    Netikerty

    16 Octubre, 2015

    Madre mía, que aventura!! La estatua de Gengis Kan es impresionante!!

    • Responder

      @lacosmopolilla

      19 Octubre, 2015

      ¡Gracias! No es para menos, presume de ser la estatua ecuestre más grande del mundo. Saludos

  7. Responder

    MarioPhoto

    29 Octubre, 2015

    Que maravilla de viaje. Gracias por compartirlo.

    • Responder

      @lacosmopolilla

      30 Octubre, 2015

      Gracias a ti, Mario. Me alegro de que te haya gustado 🙂 un saludo

  8. Responder

    Viaje al Patrimonio

    8 Enero, 2016

    Es un país totalmente rural, me ha gustado lo de dothraki jaja. Un 20% de los mongoles siguen siendo nómadas, no hay nada igual en el mundo.

    • Responder

      cosmopolilla

      8 Enero, 2016

      Así es Viaje al Patrimonio, hay que aprovechar para ir ahora antes de que la cosa cambie y empiece a llegar el turismo masivo 😉

  9. Responder

    Jose (el viaje me hizo a mí)

    1 Julio, 2016

    Hola Patri.

    Aquí estoy con Horario de Mauricio… Me despierto super pronto.

    Mongolia es un lugar que me llama mucho la atención. Me tienes que cotar más cosas cuando nos veamos. A ver si podemos ir pronto antes de que se llene de gente.

    Un abrazo fuerte.

    • Responder

      cosmopolilla

      1 Julio, 2016

      Ja ja ja pues yo no tengo jetlag… Pero si nostalgia mauriciana. Como te conté Mongolia es un país muy sorprendente, reafirmo lo de que es un destino a descubrir. Dado que está bastante lejos de todo creo que tardará en llegar el turismo de masas.
      Un abrazoooo

  10. Responder

    Jose Oranto

    9 Enero, 2017

    me ha encantado el articulo! Mongolia tan dejado de lado por los viajeros y tan maravilloso!

    • Responder

      cosmopolilla

      10 Enero, 2017

      Muchas gracias, Mongolia es un destino genial para los amantes de la aventura y que huyen del turismo masificado. Un abrazo

  11. Responder

    laura

    21 Enero, 2017

    Hola¡

    Te quería hacer una consulta, al parque nacional ¿fuisteis por vuestra cuenta ? ¿Sabes si es posible hacer rutas de trek por la zona por tu cuenta ? Graciasss

    • Responder

      cosmopolilla

      21 Enero, 2017

      Hola Laura, fuimos con una excursión contratada en el hostel de Ulan Baator, el UB, hasta allí no llega el transporte público. Tienes que coger excursión o alquilar un coche. Por allí luego sí que hay rutas como la que hicimos hasta el monasterio budista, aunque no están señalizadas. Un saludo

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