Alemania profunda: Baviera y la Selva Negra

Un verano y un viaje diferente: mi propuesta: recorrer el maravilloso sur de Alemania en diez días. Desde los tupidos bosques de abetos donde la luz no penetra –la Selva Negra (Schwarzwald)– con sus montañas, lagos, cascadas y pueblos de artesanales relojes de cuco, a las verdes y apacibles praderas de Baviera, al norte de los Alpes, donde se esconden los castillos de cuentos de hadas que inspiraron a Walt Disney.

kommen ins paradies?

La Selva Negra

La Selva Negra de Alemania

Introducción. Datos prácticos para viajar a la Selva Negra. 

Nivel de vida: sorprendentemente, Alemania es relativamente barata para su nivel de vida. Dormir y comer viene a salir como en España. La comida es rica y contundente y la cerveza, una auténtica maravilla 😉

El alojamiento: en las ciudades no queda otro remedio que hotel o albergue. Sin embargo, en ruta por los pueblecitos, la mejor opción son las gästehaus o casas de huéspedes, donde cuelgan el cartel de “Zimmer frei” y por 40 – 50 euros la noche ofrecen habitaciones con baño y desayuno bastante decentes.

Clima: fuimos a finales de agosto – principios de septiembre y el tiempo en general fue muy agradable y soleado. En Munich hacía bastante calor (30º) e incluso nos bañamos en el lago Bodensee. En las zonas de montaña (plena Selva Negra) sí refrescó más: por el día pantalón largo y chaqueta y por la noche no sobraba un jersey gordito.

El idioma: en Munich y los sitios más turísticos (como Neuschwanstein) con inglés de batalla es más que suficiente. Sin embargo, en cuanto te pierdes un poco por lugares más recónditos, si no sabes ni un poquito de alemán como es mi caso, hay que recurrir al siempre universal lenguaje de gestos: esto es Alemania profunda y auténtica.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Mapa de ruta

Mapa de ruta

Días 1 y 2: MUNICH (A)

Día 3: Munich – Neuschwanstein: los castillos del Rey Loco. (B)

Día 4: Neuschwanstein – Meersburg (Bodensee) (C)

Día 5: Meersburg – Schaffhaussen (D) – Titisee (E).

Día 6: Titisee – Freiburg (F).

Día 7: Freiburg.

Día 8: Freiburg – Triberg (G).

Día 9: Triberg – Gutach (H) – Bad Wilbad (I).

Día 10: Bad Wilbad – Ulm (J) – Munich (K).

Día 11: Munich  – Madrid.

Ruta por Baviera y la Selva Negra de Alemania.

DÍAS 1 y 2: MUNICH. LA CAPITAL DE BAVIERA. 

Desde Madrid volamos directos a Munich, con Iberia, en el primer vuelo de la mañana, con el objetivo de desayunar pisando suelo alemán. ¡Sobrevolar los Alpes con tiempo despejado ya es un regalo para la vista!

En el aeropuerto cogimos el metro hasta la estación central, junto a la cual se encontraba nuestro hotel, (Hotel Dolomit), el más económic que habíamos encontrado en Internet en el mes de agosto. Bien situado, habitación pequeña pero cómoda y limpia, le doy el aprobado.

El primer recorrido de situación me dejó maravillada: Munich es una ciudad realmente bonita, elegante y señorial, con un casco antiguo bien conservado, en el que destaca el ayuntamiento neogótico de Marienplatz con sus esculturas bailarinas, centro neurálgico de la villa. No tiene nada que ver con la cosmopolita y ultra moderna Berlín. En Munich, los bávaros se pasean con sus trajes típicos sin necesidad de ser festivo y a plena luz del día. ¡Muy folclórico!

Munich

Munich

Comimos en un lugar céntrico y famoso, en la calle principal, con cerveza de elaboración propia: El restaurante Augustiner. Un delicioso codillo y unas salchichas alemanas con puré, y de postre un apple strudel nos sirvieron como primera inmersión en la comida alemana, ¡fantástica!

Por la noche, visita obligada a la Hofbräuhaus, la cervecería más grande de Alemania, fundada en 1591. Un sitio tradicional y con historia, donde hay cerveza de todas clases y texturas. Aclaración importante: si pides una cerveza (normal) te pondrán una jarra de litro. Yo siempre pedía una “small beer“, y me ponían el menor tamaño que sirven: medio litro. El concepto español de cañas debe de parecerles una engañifa.

Prost!

munchen

 

Sitios famosos aparte, mención especial merecen las Biergarten, nuestro mejor descubrimiento. Las encantadoras biergarten se despliegan en los parques durante el verano. Ideales para el atardecer, se trata de improvisadas cervecerías al aire libre donde montan puestos de cerveza y comida típica como salchichas, para degustar en largas mesas con bancos de madera, lo que sirve de excusa para entablar conversación con los locales. Las hay por toda Alemania. En Munich nos recomendaron la más grande, junto al Schloss Nymphenburg, que incluso tiene un parque con ciervos. Comimos y bebimos hasta hartarnos por 25 euros dos personas 🙂

Biergarten, ruta por Baviera y la Selva Negra de Alemania

Biergarten, ruta por Baviera y la Selva Negra de Alemania

 

Volviendo a los sitios de interés culturales, no sólo gastronómicos, Munich tiene mucho que ver, quedándose 2 días para mi gusto un poco cortos: La catedral , el Jardín inglés, el Palacio real… Lo cierto es que la Residenz, aunque por fuera no resultara muy inspiradora, por dentro es increíble: una sucesión de salas barrocas ricamente decoradas de tapices y frescos, entre patios silenciosos con clásicas esculturas y frondosos jardines donde sólo se oye el rumor del agua de las fuentes.

Palacio de Munich

Palacio de Munich

Y, para acabar, nos armamos de ánimo para acercarnos en tren a Dachau (línea s2), el que fuera tristemente el primer campo de concentración nazi, conservado como Memorial o museo del horror, recordatorio de las aberraciones de las que es capaz el ser humano.

“El trabajo te hará libre”

 

Entrada a Dachau, Munich

Entrada a Dachau, Munich

DÍA 3: MUNICH – FÜSSEN. EL CASTILLO DEL REY LOCO. 

Distancia: 132 km. Tiempo de recorrido: 1h 40 min.

El tercer día alquilamos un coche en la misma estación de tren, en avis y nos pusimos en marcha al sur de Baviera, al mismo borde de los Alpes, muy cerquita de la frontera con Austria. Al salir de la capital bávara y dejar atrás la concurrida autovía comienza la “verdadera Alemania”: verde y más verde, praderas con vacas y caballos, granjas en las que venden leche y queso fresco, bosques continentales… Baviera profunda. Pero no nos podíamos entretener mucho admirando el paisaje, nuestro objetivo: los llamados “Castillos del Rey Loco“, construidos por Luis II de Baviera, junto al precioso pueblo de Füssen, en un paisaje de ensueño: encaramado en un risco en la falda de la montaña, entre bosques y cascadas y a los pies de un lago glaciar.

Castillo del Rey Loco

Castillo del Rey Loco

La visita al castillo del padre, Schloss Hohenschwangau, y seguidamente al de Luis II lleva todo un día. Se puede sacar la entrada allí mismo, en unas modernas taquillas en las que por suerte sólo esperamos quince minutos de cola.

Vista de Hohenschwangau y Alpesee, desde Neuschwanstein.

Vistas desdeel Castillo del Rey Loco

Vistas desdeel Castillo del Rey Loco

Ambos son espectaculares, pero es Neuschwanstein (“Nuevo cisne de piedra“) el que se lleva la palma: inspirado en las óperas romáticas de Wagner, se recrea en un mundo fantástico de leyendas medievales, con salones recubiertos de tapices pintados con princesas y ninfas de cuento, propios de la época romántica. Inspiró nada menos que a Walt Disney para crear el castillo de “La bella durmiente”.

Neuswanstein

Neuswanstein

A última hora de la tarde, dimos un paseo por Füssen, pueblo tan bonito como tranquilo. En una terraza cenamos una cerveza y una ensalada, antes de irnos a descansar del largo día. En cuanto al alojamiento, reservamos en el propio Hohenschwangau, al pie de Neuschwanstein, un pueblo “estación de esquí” con sólo hoteles y tiendas (Hotel Garni). Desde el balcón de la habitación nos dormimos con el fulgor de las luces del solitario castillo envuelto en la niebla, del que tan sólo pudo disfrutar su creador unos días, ya que murió poco después en extrañas circunstancias.

DÍA 4: FÜSSEN – MEERSBURG. EL SUR DE BAVIERA.

Distancia: 136 km. Tiempo de recorrido: 2h.

Nos despedimos de un Neuschwanstein envuelto en la bruma a primera hora de la mañana para llegar a Bodensee, el lago Constanza. Conocido como “la Costa Azul alemana”, este enorme lago además de ser el más grande de Europa occidental hace frontera con tres países: Alemania, Suiza y Austria.

A media mañana vislumbramos a lo lejos el azul. Bodensee, más que un lago parece un mar pequeño del sur, cuyas ciudades lucen espléndidas a sus orillas: ciudades señoriales y antiguas, bulliciosas y alegres en verano. A la primera que llegamos fue a la hermosa Lindau. Con un tiempo espléndido recorrimos sus calles empedradas de casas de fachada colorida, elegantes y floreadas. Enseguida comprendimos el sobrenombre de Costa Azul: menudas embarcaciones de recreo en el puerto! Compramos pan, embutido y fruta e hicimos un almuerzo muy agradable en un parque al borde del lago, con el ruido de fondo del tintinear de las jarras de cerveza al brindar en las biergarden.

Lindau

Lindau, Baviera

Después de comer nos dirigimos a Meersbug, ciudad colindante y tan bonita como la anterior: calles empedradas, casitas de “juguete” y castillo de piedra con puente levadizo igual que en las películas.

En Meersburg tuvimos bastantes problemas para encontrar alojamiento: ¡lugar muy turístico, sábado y agosto! Por suerte dimos con un hotelito a las afueras que justo le quedaba sólo una habitación por 70 euros. Un poco alejado de nuestro presupuesto, pero ¡no había otra! Superado este trance, recorrimos la encantadora ciudad e incluso nos dimos un refrescante baño en una zona habilitada del lago, aprovechando la agradable temperatura ambiente de unos 28 grados.

Meersburg

Meersburg

Para acabar un día perfecto en el Bodensee, disfrutamos de una preciosa puesta de sol en el muelle…

Atardecer en Bodensee

Atardecer en Bodensee

DÍA 5: MEERSBURG – SCHAFFAUSEN (SUIZA) – TITISEE. ENTRADA A LA SELVA NEGRA. 

Distancia: 131 km. Tiempo de recorrido: 2h.

El día amaneció tan soleado como el anterior y desayunamos muy animados con la idea de llegar ese mismo día a la Selva Negra. Pero antes, un pequeño desvío hacia la vecina Suiza y una parada en la medieval ciudad de Schaffausen, por donde pasa el Rhin con todo su poderío y se desploma vertiginosa y ruidosamente en unas espectaculares cascadas.

Cataratas del Rhin

Cataratas del Rhin

Para entrar a Suiza tan sólo tuvimos que mostrar el DNI en una “aduana” un poco ficticia, sin nisiquiera bajar del vehículo. El recorrido por las cataratas cuesta 5 euros y es una bajada de unos cien escalones con vistas increíbles sobre el agua, donde es casi imposble dejar de mojarse. También se puede subir a un barco y acercarse a las rocas centrales salientes, demasiado caro. En Schaffausen dimos un paseo y quisimos tomar un café… ¡5 euros! Volvimos corriendo a la “asequible” Alemania.

Schaffaussen

Schaffaussen, Suiza

Una hora después llegamos por fin a la Selva Negra, bautizada así por los romanos debido a la oscura e impenetrable espesura boscosa que se encarama en las laderas de las montañas. Lugar de leyendas de hadas, elfos y duendes traviesos que salen a vagar por el bosque en las noches de luna llena. La entrada a esta vasta extensión desde el sur se hace por Titisee, pequeño pueblito con hermoso lago del mismo nombre.

Titisee

Titisee, Selva Negra

Encontramos alojamiento en una Gästehaus muy recomendable en los alrededores: Gästehaus Wiesler. Los dueños, que no hablaban una pizca de inglés, nos ofrecieron una amplia habitación con terraza y baño y un magnífico desayuno por 50 €. Comimos en la propia casa, al sol en una terraza llena de turistas alemanes, un menú de gulash (una especie de pasta de patata, riquísima) con carne y cerveza por 9€. De postre, café y tarta de la Selva Negra, hecha con cerezas y chocolate: ¡una delicia para los más golosos!

Tarta de la Selva Negra

Tarta de la Selva Negra

DÍA 6: TITISEE – FREIBURG. LA CAPITAL DE LA SELVA NEGRA. 

Distancia: 54 km. Tiempo de recorrido: 1 h 5 min.

Esa noche cayó una tormenta tremenda, recordándonos que estábamos comenzado septiembre y la llegada del otoño. Así que por la mañana el tiempo era mucho más fresco que el día anterior y mucho más nublado. Aún así, no dejamos de hacer una ruta “alternativa” para llegar a nuestro siguiente destino: Friburgo, la capital de la selva negra. El día anterior nos habían recomendado en el pueblo que, en vez de tomar la ruta principal, hiciéramos una alternativa que consiste en subir y bajar el Feldeberg (1.493 m.) la cima más alta de la Selva Negra. Así lo hicimos y a pesar de la niebla el paisaje nos cautivó: un carreterita sinuosa entre árboles y cascadas, nada transitada, ¡un viaje entre pura naturaleza!

De Titisee a Friburgo

De Titisee a Friburgo

A media mañana llegamos a Friburgo, en pleno corazón de la Selva Negra. Encontramos alojamiento en una gästehaus de las afueras, en la propia calle de entrada según bajamos del Feldeberg, en Schwarzwaldstrabe, donde nos atendió una entrañable señora que tampoco hablaba ni media palabra de inglés. Nos quedamos 2 noches, con la idea de visitar la ciudad universitaria tranquilamente. (Gästehaus Ruh).

Gastamos todo el día, y el siguiente, paseando por la encantadora ciudad. Su catedral románica del año 1.200, de piedra rosa, es la más antigua de la cristiandad. Merece la pena la visita, andar entre sus muros solitarios mientras las vidrieras medievales, donadas por los gremios allá por el S.XIII, proyectan sobre el suelo los colores y formas de sus rosetones.

Friburgo

Catedral de Friburgo, Selva Negra

La plaza de la catedral es también el centro de la ciudad, rodeada de edificios antiguos y emblemáticos, como el Palacio Arzobispal, en el que destacan en su fachada la estatua del emperador Maximilano y su hijo Felipe el Hermoso, recordando los gloriosos tiempos del Imperio, cuando España y Alemania estaban  emparentadas por medio de alianzas matrimoniales y políticas.

En la Münsterplatz, además, se monta el mercado central. Es un placer pasear por ella, entre puestos de flores, artesanía y el delicioso olor de las salchichas que venden en los puestos.

DÍA 7: FREIBURG.

Nuestro segundo día en Freiburg  nos dio para explorar al completo la pequeña ciudad: las torres que se construyeron para franquear su entrada, el viejo y nuevo ayuntamiento, la iglesia y convento de San Martín, del S.XIV… En cuanto a la comida: nada mejor que una deliciosa bratwurst, de un puestecito callejero con una cervecita, aprovechando el buen tiempo!

Torre de San Martín

Torre de San Martín, Friburgo. Selva Negra

Como curiosidad, en el barrio judío se pueden apreciar entre los adoquines del suelo doradas placas con los nombres de las personas que de allí fueron deportadas a los campos de exterminio.

DÍA 8: RUTA POR LA SELVA NEGRA. FREIBURG – TRIBERG.

Distancia: 55 km. Tiempo de recorrido: 1h.

Por la mañana nos sumergimos de nuevo en el mar de árboles en nuestra ruta atravesando de sur a norte la Selva Negra, para llegar a una de las zonas más agrestes: Triberg, los pueblecitos famosos por sus relojes de cuco artesanales, que llevan fabricando desde el S.XVIII.

Primera parada: Schonach, un pueblito de apenas 2.000 habitantes y en el que se puede admirar el que está registrado por el libro Guiness de los records como “El reloj de cuco más grande del mundo”, aunque posteriormente construyeron otro poco mayor, en la vecina Triberg.

Schonach

Schonach, la Selva Negra

Apenas unos kilómetros abajo se encuentra Triberg, pueblo junto al que se localiza un frondoso parque natural con la cascada más alta de Alemania. Después de almorzar y buscar alojamiento, en una gästehaus de madera novísima junto al río, (Gästehaus Maria Brinkhus) disfrutamos de un encantador paseo por el parque,  envueltos entre el verdor de los árboles, el musgo y el refrescante sonido de la cascada. En la entrada compramos una bolsa de cacahuetes para alimentar a las graciosas ardillas, saltarinas y juguetonas, imposible conseguir que permanecieran quietas para inmortalizarlas en una instantánea.

Triberg

Cascada de Triberg, Selva Negra

Por la tarde el pueblo se quedó totalmente a oscuras y muerto! Ni un sólo bar donde tomarse una cerveza… Con este “animado” panorama, compramos comida en un Lidl que había a las afueras y cenamos en la habitación con las noticias de la BBC.

DÍA 9: LA SELVA NEGRA. TRIBERG – GUTACH – BAD WILBAD.

Distancia: 112 km. Tiempo de recorrido: 1h 50 min.

Estamos al norte de la Selva Negra y se nota en el tiempo, más fresco y húmedo. Una mañana de niebla nos recibe sin quitarnos las ganas de continuar hacia el norte, con destino la ciudad balneario de Bad Wildbad.

En Gutach hicimos una parada larga para visitar el Museo de la Selva Negra: se trata de un conjunto de granjas tradicionales de hace varios siglos, donde te recrean cómo era la vida en este rincón del mapa antes de que la TV y otras modernidades nos conectaran al mundo exterior. ¡Muy interesante e ilustrativo!

Museo de Gutach

Museo de Gutach, Selva Negra

A medio día llegamos a Bad Wildbad, que de entrada me pareció triste y vacío. Será que estaba diluviando y sólo encontramos un pequeño restaurante para almorzar, caro y escaso. El alojamiento ya lo había mirado previamente por Internet: Gastehaus Schmid, regentada por la familia López, un simpático madrileño casado con una alemana. En lo alto del monte Sommerberg, entre el bosque, se encuentra su bonita casa de huéspedes, con balcones floreados y bellas vistas. Disfrutamos de una agradable estancia aprovechando para hablar en nuestro idioma con el dueño,  quien nos relató su pintoresca vida en este pueblo apartado de la Selva Negra, donde en invierno sus hijos van al cole en skies.

Por la tarde nos acercamos a Baden-Baden, la famosa ciudad balneario. Aunque bonita, me pareció un tanto cara y artifical. La verdad, había oído maravillas y me decepcionó un poco. Durante la noche, de vuelta a Bad Wildbad, de nuevo el ambiente era de lo más lúgubre, intentamos buscar un bar abierto entre las solitarias calles y para nuestra sorpresa lo encontramos. Lleno de autóctonos, se sorprendieron mucho de nuestra irrupción, es lo que tiene no salir en las guías turísticas… El hospitalario dueño acabó conversando con nosotros e invitándonos a chupitos de licor de cereza casero, ¡riquísimo!

DÍA 10: ADIÓS SELVA NEGRA. BAD WILBAD – ULM – MUNICH.

Distancia: 298 km. Tiempo de recorrido: 3h.

Abandonamos la Selva Negra y cogimos la autovía de vuelta a Munich. Nos espera toda una mañana de viaje, aunque por buena carretera. La leyenda urbana es cierta: ¡en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad! A medio camino decidimos parar el la universitaria ciudad de Ulm, para estirar las piernas y ver su famosa catedral, cuya torre presume ser la más alta del mundo, elevándose 167 metros sobre el nivel del suelo. A ella subimos y sólo puedo decir… ¡no apto para quien sufra vértigo!

Ulm, Alemania

Ulm, Alemania, ruta por Baviera y la Selva Negra

En Ulm comimos y seguimos hasta Munich. Devolución del coche en la estación central y de nuevo nos alojamos en el Hotel Dolomit. Para despedirnos de la capital bávara, un último paseo y una refrescante Augustiner en una biergarten.

DÍA 11: MUNICH – MADRID.

Día de vuelta a Madrid y pensando ya en el próximo viaje en el país germano que tanto me gusta… ¿Qué tal la Ruta Romántica?

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12 Comentarios

  1. Responder

    Mariana Alviso

    24 Enero, 2015

    Yo estuve viviendo en Alemania y año como au pair y este planeo regresas, sin duda, uno de mis mejores viajes también fue a Múnich aunque me queda pendiente la Selva Negra. Viendo el pastel definitivamente me quedaré en esa casa de húespedes 😀 Saludos y espero puedas ver mi publicación sobre esta ciudad.

    • Responder

      @lacosmopolilla

      25 Enero, 2015

      Muchas gracias. Si te gusta la naturaleza, los bosques, las montañas, los pueblos de cuento… No lo dudes, tienes que ir a la Selva Negra. Un saludo.

  2. Responder

    lvdclaudia

    16 Febrero, 2015

    Alemania me parece un país súper interesante para recorrer en coche, tiene varias rutas buenísimas con paisajes, castillos y pueblitos alucinantes.

    He sonreído al ver la foto en Friburgo delante del bonito arco convertido en Mc Donalds… Cuando lo vi allí pensé, oh dios esta globalización que no tiene fin!! Jaja al menos respetaron bastante el edificio, fue curioso, no?

    • Responder

      @lacosmopolilla

      16 Febrero, 2015

      Ja ja yo pensé lo mismo, pero al menos está integrado con la arquitectura de la ciudad. Un saludo.

  3. Responder

    EuropeosViajeros

    18 Febrero, 2015

    Espectacular el recorrido, no me gustó nada Munich, no se si por el clima que sufrí (mucha lluvia) o por el carácter frío de la gente.

    • Responder

      @lacosmopolilla

      18 Febrero, 2015

      A Munich he ido un par de veces y me encanta como ciudad. Sí que es verdad que la gente es un poco distante, pero yo creo que eso ocurre en todas las grandes ciudades. Sin embargo, una vez que estuve de ruta por los pueblecitos de Baviera y la Selva Negra, incluso Friburgo, los oriundos fueron muy amables. Te los recomiendo 100%. Gracias por tu visita, viajero. Un saludo.

  4. Responder

    ovejanegraviajera

    18 Febrero, 2015

    Genial el artículo Patri!!! además supercompleto. Tengo un amigo que en marzo va a Alemania unos días, le voy a pasar el post por si le interesa, aunque no creo que le de tiempo a hacer la pedazo ruta que te preparaste tu ehhh 😛 (lo de ir al colegio con los skies me ha dejado muerta!!!! jajajaja)

    Un abrazo

    Patri

    • Responder

      @lacosmopolilla

      18 Febrero, 2015

      ¡Gracias oveja viajera! Cualquier cosa que necesite tu amigo que no dude en preguntarme. Aunque sea que se de una escapadita por los pueblos y se quede a dormir en alguna casa de huéspedes, esa es la Alemania auténtica. Un abrazo enorme.

  5. Responder

    Cristina

    18 Febrero, 2015

    Buen recorrido hiciste. Conozco Munich, que disfruté hace muchos años. Tengo ganas de volver y visitar también la Selva Negra, así que tus datos me vienen genial.

    Un saludo.

    Cristina.

    • Responder

      @lacosmopolilla

      19 Febrero, 2015

      Gracias, Cristina. Cuando te animes si tienes cualquier duda no dejes de consultarme. Un saludo y feliz día 🙂

  6. Responder

    el Mundo Ok (@elmundook)

    18 Febrero, 2015

    Espero ir algún por alguna ruta de Alemania, ni siquiera conozco ese país! Estuve cerca pero no me atreví a cruzarlo, a ver si me voy alguna que otra ciudad en el verano, aunque no lo sé aún, gracias por compartir tu experiencia. Saludos!

    • Responder

      @lacosmopolilla

      19 Febrero, 2015

      ¡Gracias! A mí Alemania es un país que me gusta mucho, he ido varias veces y tiene de todo: ciudades con muchísima historia y monumentos, pueblos encantadores, paisajes de montañas, lagos, ríos, pueblos de cuento… Anímate, te gustará. Un abrazo.

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